PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


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Importancia de la reflexión crítica de la práctica docente como herramienta necesaria para el cambio.
Por: Ileana Vicente Gómez
Lic. Historia del Arte

Reflexionar sobre práctica docente en nuestro país adquiere diversos matices en la medida que lo vinculamos a la palabra “cambio”, aunque esta reflexión sea en aras de mejorarla. “El cambio en la práctica docente se presenta difícil también, porque los maestros han internalizado que todo cambio en la docencia debe ser promovido desde la cúpula del poder”.1

El triunfo de la Revolución cubana en 1959, y las posteriores leyes que se fueron implementando en el sistema educacional, unidas a la formación comunista.2 de la nueva generación dieron al traste con la permanencia en el país de colegios religiosos, como la “Universidad Católica de Santo Thomas de Villanueva” y los centros “Lasallistas” (estos últimos retornaron a la Isla en el año 1989), cuyos claustros de profesores lograron cultivar en valores y orientar la práctica docente en el camino del cuestionamiento y de la investigación, a varias generaciones de alumnos. Partiendo de estas premisas, y de todos los esfuerzos e innovaciones del país por salir al rescate del sistema educacional, debo señalar que es precisamente en la práctica docente donde está el eje para el logro de “ser un buen profesor”.

La actual crisis de valores que se observa en muchos de los alumnos es debido precisamente al deterioro y los años de abandono de este tan importante ministerio, pero sobre todas las cosas por la imposición de consignas, dogmas y principios encaminados a sostener el carácter “socialista” de la revolución.

Un buen ejemplo de lo que hablo es el padre Félix Varela que al llegar al Seminario de San Carlos encuentra que en la cátedra de Filosofía no había más lengua que el latín y reinaba la filosofía escolástica por ley, por lo que creyó oportuno iniciar el cambio, partiendo de entender a la “Demostración”.3  como la mejor de las filosofías ya que buscaba la verdad en las remotas causas de los errores. Asumiendo que la concepción de la educación estribaba en un problema ético, estético, social y político.

El día a día en el aula, la superación, la interrelación con los alumnos y demás profesores de la escuela, la familia y la sociedad, etc., los va llevando a perfeccionar la práctica docente de forma tal que puedan adquirir las habilidades y métodos necesarios para proveer sus conocimientos con la mayor efectividad dentro del aula, pero no de una forma dogmática, sino incitando a los alumnos a la crítica y a la reflexión.

Debemos encaminar nuestra enseñanza a evitar que los alumnos se sometan de forma pasiva a la autoridad del maestro y acepten como un dogma cualquier criterio, ya que esto, unido a la concepción de la memorización como el más alto logro intelectual nulifican la capacidad de aprender a los alumnos y niegan la posibilidad de superación del maestro, ya que este no siente la necesidad de investigar o de rediseñar su práctica docente en la búsqueda continua de su mejoría y mucho menos en la transformación de la escuela.

José Agustín Caballero, pensó que la mejor de las formas era “aprendiendo de todos”, desarrollando quizás un estudio ecléctico, para dentro del conjunto, tomar lo necesario.4

Bibliografía Consultada:

1. José Manuel Frías “La práctica docente: una realidad ignorada”

2. Constitución de la República de Cuba, CAPÍTULO V EDUCACIÓN Y CULTURA, ARTÍCULO 39 - C

3. Edel J. Fresneda Camacho. La educación universitaria en Cuba: Breve recuento histórico.

4. Leyva, Edelberto (compilador) : José Agustín Caballero: Obras, Ediciones Imagen Contemporánea, La Habana, 1999.