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La Seguridad Social.
Por Guillermo Espinosa
Agencia de Prensa Libre Oriental
Muchas veces me
pregunto: ¿Cuál es el significado real de la frase seguridad
social? Será la etapa de la vida en que la sociedad devuelve a
los ciudadanos los recursos, cuidados y desvelos que una vez
ellos propiciaron a las estructuras que la conforman o será la
etapa en que esta misma sociedad, en virtud de sus
representantes, exprimió al ente social y ahora cual objeto
enjuto inservible, lo arroja o abandona a su suerte.
La segunda condición
se cumple en la Cuba de hoy, plagada de una bondad ficticia que
brinda una limosna vitalicia a los que ayudaron con su trabajo y
esfuerzo a engrosar los fondos de la seguridad social. En Cuba
el diseño de pensiones es un artificio matemático que no permite
al jubilado alcanzar paradójicamente, el más mínimo grado de
seguridad.
Un jubilado o
pensionado cubano, con lo que percibe en su chequera, entre 60 y
100 pesos cubanos mensuales, no puede obtener en el mercado
estatal liberado los complementos de la famosa canasta básica,
porque en el mercado agropecuario una libra de carne de cerdo
cuesta entre 17 y 25 pesos, una libra de arroz, entre 3 y 5
pesos y así todos los productos están por encima, en más de un
500 % del poder adquisitivo de los dependientes de la asistencia
social.
Los ancianos y
minusválidos ante la imposibilidad de alimentarse decentemente
recurren a las iglesias, donde luego de hacer largas filas
pueden disponer de una sopa.
Llamamos a la
reflexión e invito a pensar, cómo un gobierno que se diga ser
honesto, pueda utilizar la jubilación, como un favor del
gobierno, si es que el presupuesto para la jubilación es el
resultado del aporte de toda una vida por parte del trabajador.
En Cuba todos los
pasos van dirigidos a garantizar una economía que sufrague los
gastos de una propaganda, basada en la manipulación.
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