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Entre rejas, desde mi triste
prisión.
Alejandro Cabrera Cruz.
Prisión de Aguadores, Santiago de Cuba.
Febrero 9 del 2005.
Yo nunca había estado en una
prisión de Santiago de Cuba, pero sabía que al igual que en
las de más cárceles de Cuba,
tendría que enfrentar la desconfianza de las autoridades
y exponerme a peligros y contratiempos de todo tipo.
No obstante traía un firme propósito,
cualquiera que fueran las condiciones que me impusieran, pondría
todo mi empeño en dar a conocer al mundo todo lo que pase en la
prisión de Aguadores, en la ciudad de Santiago de Cuba.
Las miradas inquisitivas y
recelosas de la guardia penal, que claramente me dejaban ver su
desprecio desde los primeros momentos, ratificaron mi
presentimiento, todos son iguales y reforzaron mi decisión de
ser un fiel defensor de los derechos humanos donde me encuentre,
pero cuando vi que aquí se encuentran enérgicos y dignos
opositores, entonces asumo mi responsabilidad, como un
compromiso mayor.
A continuación brindaré un
informe detallado de las estructuras, condiciones y violaciones
principales que se suscitan en la mencionada prisión de
Aguadores.
El penal está compuesto por
destacamentos, que son naves de 26 m de largo por 6 1/2
m de ancho. En cada destacamento hay entre 36 y 40 cama
literas, para tres personas cada una, tres o cuatro baños
turcos para los más de 120 reos, ya que muchas veces hay varios
reclusos durmiendo en el piso, por falta de capacidad, debido la
excesiva población penal.
En cada destacamento hay un
televisor, en el que sólo se puede ver para la programación
política, como el noticiero de la televisión cubana lleno de
censura, la Tribuna Abierta y la Mesa Redonda. No se puede ver
otro programa, mientras estén en el aire los programas de
propaganda político-ideológica, quien viole estas medidas, si
fuera un recluso le serán suspendidas las visitas familiares,
conyugales o cualquier estímulo, incluyendo la libertad
condicional.
En la prisión de Aguadores
parece cumplirse aquello de Martí cuando dijo, que el que le
sirve a los señores duerme en paja caliente y tiene rica y
ancha avena. Aquí hay dos destacamentos más pequeños, con
mejores condiciones, uno con 13 camas dobles, donde ubican a ex-funcionarios
del Min Int, jueces que han violado el reglamento totalitario o
caído en actos de corrupción. U juez y varios fiscales se han
mantenido ahí desde hace un buen tiempo, también hay
familiares de altos oficiales.
El otro destacamento pequeño
solo tiene 4 camas dobles, está destinado para extranjeros,
ahora hay en él, un español y un italiano, acusados por
corrupción de menores.
La zona de aislamiento está
compuesta por 16 celdas, de 2x3 m cada una
y 8 celdas tapiadas de 2x2 m. Las celdas tapiadas carecen
de baños, agua e iluminación eléctrica, solo les da el
resplandor de las otras luces del penal.
La prisión tiene un pequeño
puesto médico que consta con un almacén para los medicamentos,
un cubículo para las consultas; una sala de ingresos con 8
camas y un sillón de estomatología.
La prisión cuenta con una cocina
comedor donde los alimentos son elaborados utilizando leña como
combustible para su cocción. El comedor tiene 4 mesas de 3 m de
largo por 1m de ancho, construida con cemento y ladrillos,
siempre llenas de moscas.
El salón de visita y el comedor
se encuentran al lado de los pabellones conyugales, que son 6
cuartos pequeños con una cama y un baño cada uno.
La escuela es una nave con 5
aulas de 4x4 m, asisten cuatro destacamentos diariamente a
clases, donde se imparten las asignaturas de Español, Historia
de Cuba y Medio Ambiente. La escuela no cumple ningún objetivo
práctico, pues el único interés de los reclusos es utilizarla
para recibir a cambio vistas familiares y conyugales, no hay un
estado de conciencia.
El soleador es pequeño, de 20 m
de largo por 4 m de ancho, cercado por mallas de acero. Hay un
área para jugar voleibol en muy mal estado. El campo de béisbol
y baloncesto se encuentran en el exterior del penal, para los
reos de mínima severidad o que gocen de toda la confianza de
las autoridades carcelarias.
Los reclusos sin representación
y apoyo familiar, conocidos como benéficos son los que más
sufren el rigor de la prisión, aquí hay un promedio de 10
presos benéficos por destacamento o sea unos 120 en todo el
penal.
El programa de Seguridad Social
es insuficiente, aproximadamente un 5 % de los reclusos reciben
asistencia social, a pesar de la mayoría de los sancionados son
padres de familia, que eran los únicos que sustentaban económicamente
su núcleo familiar.
Toda esta situación de abandono
e inseguridad, los procesos turbios y parcializados políticamente
y las terribles condiciones
de la prisión hacen de la auto agresión, el pan nuestro
de cada día, en estos momentos suman 40 los presos que se
encuentran heridos por auto agresión. Los reos se autoagreden
con cuchillas de afeitar, o con cualquier objeto cortante o
punzante. Recientemente un recluso se cortó las venas de los
brazos y otro trató de quitarse la vida al recibir un fallo
injusto del tribunal.
En el 2004 murieron dos personas
mayores de 60 años de edad y un menor de 20 años por la mala y
negligente atención médica, pues se tardan en las remisiones
hacia los hospitales, alegando falta de transporte, pero en
muchas ocasiones hay falta de voluntad y hasta discriminación
por la condición social del recluso.
Un peritaje médico realizado a
principio de año arrojó los resultados siguientes:
Sífilis
53
Escabiosis 37
Condiloma 16
VIH SIDA 4
Este índice de infecciones se
debe al deficiente sistema de salud que se intensifica en las
prisiones, debido a la falta de aislamiento y las pobres
condiciones higiénicas y sanitarias. Sólo los casos con SIDA
se encuentran en celdas de aislamiento, pero expuestos a las
mismas condiciones, mala alimentación y una situación higiénico-sanitaria
no acorde con su enfermedad.
Existe un solo sillón para la
atención estomatológica de más 1000 reclusos, que pertenecen
a la prisión de Aguadores, la mayoría con serias afecciones
bucales, falta de dientes y muelas y caries. La falta de
material para empastes obliga a tener que practicarle
extracciones, muchas veces con instrumental sin esterilizar. En
ocasiones con una misma jeringuilla inyectan dos y tres
personas, debido a la falta de material esterilizado.
La higiene en el penal
generalmente es mala, los dormitorios y baños no se limpian con
desinfectantes, no hay instrumentos y medios de limpieza,
excepto los que pueden traer algunos familiares.
La falta de agua puede ser hasta
por más de una semana, los baños se tupen y las heces fecales
se acumulan, por lo que los reclusos utilizan jabas plásticas
para sus necesidades fisiológicas, lanzado las mismas por los
alrededores de los dormitorios. La falta de higiene da lugar a
que los presos se infecten con parásitos intestinales y de la
piel.
En la cocina penal la higiene es
mala, al extremo que las cucharas, los platos y los jarros, se
lavan sin detergente, propiciando la transmisión de
enfermedades vía oral, poniendo en riesgo extremo la salud de
la población penal. Los desechos de los alimentos no se tapan y
tardan mucho en retirarlos del área, por lo que proliferan los
roedores y moscas.
Los alimentos se procesan muchas
veces en estado de descomposición por falta de refrigeración.
La alimentación es mala, el desayuno consiste en un cereal de
muy baja calidad o agua de azúcar y en ocasiones se les acompaña
con una bolita de pan. El almuerzo y la cena son la misma cosa,
por lo general pasta alimenticia (coditos) hervidos, harina de
maíz y una pasta de harina de trigo y subproductos o desechos
de res.
Se violan nuestros derechos como
métodos de represión con
el fin de doblegar la voluntad de la población penal, no
existen los derechos políticos, por lo que todos somos tratados
por igual, no importa la magnitud del delito cometido.
La violación sistemática de
tantos derechos, opuesto a todas las normas internacionales, no
es posible que gocen de tanta impunidad.
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