PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


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Con el sismo se estremece la Defensa Civil en Santiago de Cuba

Por: Juan Carlos Hernández Hernández
Director APLOPRESS.

Santiago de Cuba, 27 de marzo - (www.aplopress.com) El pasado 15 de Enero de 2010, en un artículo publicado por nuestra agencia de prensa alertaba que: “El terremoto de Haití, en Santiago de Cuba, es una tragedia avisada. Sin embargo, hasta este sábado 20 de marzo, no se tuvo conciencia de esa realidad, cuando un sismo de magnitud 5.6 en la escala de Richter sembró el pánico en gran parte de la población oriental.

La experiencia demostró lo frágil de nuestra infraestructura y la poca capacidad de nuestros centros de servicios, que en los primeros minutos colapsaron:

104 MARCANDO (Servicio de Urgencias)   – SIN TONO
105 MARCANDO (Cuerpo de Bomberos)    – SIN TONO
106 MARCANDO (Policía Nacional)              – SIN TONO

Las empresas telefónicas Etecsa S.A y CubaCel S.A les jugaron una mala pasada a los santiagueros durante el movimiento sísmico.  Los teléfonos – fijos y celulares automáticamente dejaron de funcionar. Los minutos de desconexión a estos servicios vitales, pusieron en riesgo las vidas de varias personas, que gracias a la solidaridad de vecinos, amistades y familiares lograron ser trasladados a tiempo a los diferentes centros hospitalarios de la ciudad.

Un joven conductor, que sin nervios y manos firmes al timón de un Moskovich, con su respectiva metamorfosis interna, apelaba a toda sumaestría para incorporarse a toda velocidad a la calle Gasómetro, tratando de llegar al Cuerpo de Guardia del Hospital Militar. Sabía que de su habilidad dependía la vida de un ser humano, un hombre herido por un derrumbe en su propia casa. Sin embargo, puede considerarse con suerte, pues otros con menos suerte, se trasladaban en carretillas, sillas de rueda o simplemente a pie, todos con igual propósito, llegar al Hospital Militar, “Dr. Joaquín Castillo Duany”. 

Así vimos llegar a señora, con los parpados unidos y a la velocidad que sus ancianas extremidades le permitían, mientras mostraba a través de su rasgada y húmeda vestimenta el ritmo errático de su corazón. El viento nos acercaba una melodía diferente y tormentosa, que luego se transformó como un gemido de la tierra, pidiendo cuenta a los mortales.

Infartos, presión alta y crisis nerviosas, eran algunas de las afecciones diagnosticadas por los galenos, quienes se vieron superados por el arribo incesante de personas en busca de auxilio. A pesar de acudir en su ayuda los médicos de las salas, no pudieron evitar que colapsara la capacidad de respuesta del Cuerpo de Guardia, algo que también ocurrió en otros centros hospitalarios y policlínicos de la ciudad. Fue notable la cantidad de personas que prefirieron retornar a sus hogares, sin haber recibido los servicios médicos.

Mientras esto sucedía en los hospitales, otro grupo de gente se tiró para los parques, gritando y pidiendo ¡Misericordia! El parque Céspedes se llenó, el Abel Santamaría, el 26 de Julio, la Normal, Plaza de Marte, la Alameda, todos se llenaron de gente.

A todo esto las autoridades locales se quedaron sin respuesta, algo que llamó la atención de Raúl Castro en su visita a Santiago de Cuba, cuando dijo: "La experiencia internacional indica que donde se produce un sismo gran parte de los dirigentes locales quedan anonadados" Como siempre, buscando poner en terreno ajeno lo que acaba de suceder en su propio terreno. Aquí la mayor preocupación de las autoridades fue la decisión de la población concentrada en los parques de negarse a retirarse a sus viviendas. Lo trascendental no solo está en la desobediencia, sino también en el terror del sistema a las multitudes no programadas.

La cercanía de nuestra provincia a la falla de Haití que acumula grandes energías en la zona del Caribe nos hace conscientes de que irremediablemente la tierra volverá a temblar aquí en Santiago de Cuba. Las autoridades han anunciado que las réplicas se mantendrán de más baja intensidad durante 30 días o más. Algo que puede ser muy peligroso, pues desmoviliza a las personas, convirtiendo las incidencias sísmicas en algo rutinario.

De igual forma Raúl indicó informar a la población sobre los daños, pero hacerlo de forma razonada y sensata, sin estridencias ni sensacionalismo. Todo porque sabe que el gobierno no tiene la capacidad ni la voluntad de resolver los daños ocasionados por el sismo.

El teniente coronel Gustavo Álvarez Matos, jefe del Órgano de la Defensa Civil en la provincia, informó que varias instalaciones públicas de salud, educación, cultura y el comercio y la gastronomía, entre otras, habían sufrido daños de agrietamientos y fisuras en sus estructuras, así como 316 viviendas y 19 edificios en los municipios de Santiago de Cuba, Palma Soriano, Contramaestre, Mella, Songo La Maya, Segundo Frente y Guamá. Sin embargo, al menos en las viviendas el dato no es real, pues no se ha realizado un inventario de los daños.

La presencia de ejecutivos del CENAIS en programas televisivos y radiales informando al pueblo constantemente de las medidas a tomar en cada caso ha sido la respuesta a las infinitas interrogantes de la población. La Defensa Civil ha puesto todo su énfasis en impedir que cunda el pánico, algo que desde el terremoto de Haití el 12 de Enero pasado está en la psiquis de cada santiaguero. Sin embargo, no se han puesto en práctica orientaciones específicas, como la distribución de folletos con instrucciones para cada caso y las normas preventivas; así como ejercicios y simulacros en cada casa, escuelas y centros de trabajo, etc.

La palabra de orden, por nuestra seguridad y la de nuestras familias, que La Defensa Civil en nuestro territorio, no vuelva a tambalearse y que la prevención no es solo tarea del Municipio de Oposición de Santiago de Cuba, sino de todas las autoridades y de cada uno de sus habitantes.

 

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