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![]() Entrevista al Hermano Osvaldo José Morales Mustelier
Por: Juan Carlos Hernández Hernández Entrevista al Hermano Osvaldo José Morales Mustelier quien fuera el Director del Colegio LA SALLE de Santiago de Cuba en 1961, año de la nacionalización de la Enseñanza en Cuba. A San Juan Bautista de LA SALLE (1651-1719), eclesiástico y educador francés, quien dedicó su vida a la enseñanza de los niños pobres, debemos la existencia en nuestro país de los colegios La Salle(1). El triunfo de la Revolución cubana en 1959 y el conjunto de medidas tomadas por el nuevo Gobierno revolucionario truncaron 56 años de presencia Lasallista en la Isla. El primero de mayo de 1961, Fidel Castro anunciaba la promulgación del carácter socialista de la Constitución de la República, y la nacionalización de las escuelas privadas, así como la expulsión de los sacerdotes católicos extranjeros y falangistas del país (2). La Iglesia contaba en ese momento con 132 escuelas primarias, 48 de Segunda Enseñanza, 33 escuelas de Comercio, 22 de Secretariado, 11 del Hogar, 4 High Schools y 3 Vocacionales. Además contaba con las universidades Católicas de Santo Thomas de Villanueva y Social de La Salle (3). Periodista: Estimado hermano, luego de este preámbulo, ¿cómo se produce la intervención del Colegio La Salle de Santiago de Cuba y en qué contexto histórico logran retornar, 28 años después, al menos tres hermanos de los 101 expulsados del país?. Hermano OJMM: Al declararse el año 1961 “Año de la Educación” e irse implementando toda una serie de leyes que fueron viabilizando al Ministerio de Educación el control sobre la enseñanza, esperábamos ya, en cualquier momento, la llegada del interventor como había sucedido en otros colegios de la ciudad y el país. Todo el día 2 de mayo de 1961 nuestra comunidad de 12 hermanos la pasamos rodeados de milicianos, pero no fue hasta el día 3 que se presentó el interventor y luego de mostrarme los documentos que lo avalaban como tal, me comunicó, que a partir de ese momento el colegio con su edificio, todo lo que contenía y con todo lo que le pertenecía: cuentas bancarias, vehículos – uno de los cuales había sido destrozado con cabillas y piedras por una multitud desconocida -, pasaban a ser propiedad del Estado Cubano. Recuerdo que el interventor se extrañó por el poco dinero encontrado en la caja fuerte del colegio, a lo cual le expliqué que los padres de los alumnos internos que eran prácticamente los que sostenían la institución estaban retirando a sus hijos, además que las cuotas de la institución eran bajas. Le insistí que los cuatro mil pesos que existían en la caja fuerte no se podían tocar pues eran para el pago del salario del próximo mes de los profesores y empleados. Quizás esa fue la razón para que se hiciera venir al colegio a una contadora especial que auditó los libros de cuentas hasta quedar convencida que todo estaba en orden. Los fondos del colegio que estaban depositados en el banco Trust Company, situado en calle Aguilera, entre Corona y Santo Tomás, también fueron expropiados. Le recordé al interventor que los hermanos vivíamos dentro del colegio y necesitaba saber si nuestras dependencias también serían nacionalizadas, y no fue hasta la llegada del Capitán Méndez Cominche, quien había sido alumno del colegio, que se esclareció que las dependencias no estaban contempladas en la ley de Nacionalización, pero que debían evitarse las visitas de alumnos, padres, etc.,. Al día siguiente el colegio amaneció lleno de milicianos y milicianas con armas largas por todas partes, frente a mi habitación, cuando voy a salir me encuentro a uno de ellos con su fusil y a partir de entonces éramos custodiados a cuanto lugar nos dirigiéramos, además de ser registrados antes y después de salir para asistir a misa en la Catedral. El 5 de mayo el interventor ordenó a los milicianos que retiraran todos los objetos religiosos que encontraran en el colegio e hicieron circular el rumor que los hermanos queríamos quemar el colegio. Periodista: En variada bibliografía escrita después de esos acontecimientos, he observado la tendencia a minimizar la decisión del Gobierno de expulsar a los sacerdotes del país, un ejemplo muy notable lo observamos en el libro “Operación Peter Pan” página 66 donde encontramos el siguiente enunciado: “El éxodo masivo voluntario de sacerdotes, religiosos y monjas”. ¿Qué me puede decir al respecto?. Hermano OJMM: En realidad en nuestro caso, no nos lo dijeron literalmente, pero ante tanta hostilidad, acoso, ofensa a nuestra Fe y valorando lo que se repetía en otros colegios lasallistas no había otra salida, hicimos las consultas pertinentes y recibimos la orientación del asistente del hermano Superior General, que se había trasladado de Roma a Panamá y luego a México para estar lo más cerca posible de Cuba, de organizar lo antes posible la salida de todos los hermanos del país, aproximadamente 100. El hermano visitador del distrito de las Antillas, Manuel Rodríguez, ordenó a todos los hermanos de Cuba concentrarse en el colegio La Salle del Vedado y los que tuvieran familiares en la Habana que fueran a casa de sus familias. Envié a los hermanos de dos en dos y por distintas vías, me quedé hasta que salió el último y luego me trasladé a casa de mis padres debido a que uno de los choferes entró de noche en el dormitorio con dos milicianas, ante este hecho estimé que no podía seguir en el centro. Días después viajé con mi hermano Alfredo y el hermano Paquito Salazar hasta la Habana para unirme con los demás hermanos y salir, gracias a los hermanos del distrito de New York que pagaron el flete de un avión de Pan América, el 25 de mayo por la tarde para Miami, Estados Unidos, donde fuimos recibidos por el Reverendo Hermano Asistente Antonio María y fuimos destinados a otros países. Todos salimos, menos cinco, uno era el director de la Casa Provincial que luego se hizo sacerdote y murió hace dos años, con 99 años de edad y los otros cuatro eran Franceses. Periodista: En su caso, ¿cuál fue la decisión de los Superiores de la Congregación? Hermano OJMM: Fui nombrado visitador de los hermanos y director del colegio de Puerto Rico, pero desde el principio establecimos contacto con las diferentes Embajadas buscando la posibilidad de retornar a Cuba. Recuerdo que estando en Roma, al igual que en Chile sostuve conversaciones con el Embajador cubano en esos países pero nada pude lograr. Luego en una visita en el año 1978, 17 años después y casi al regresar, un funcionario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) me pidió que me quedara para que participara en lo que se llamó, “Diálogo de los Adentros y de Afuera”, esta reunión fue muy importante pues se logró que liberaran a casi 3000 presos políticos, y se fomentó la posibilidad de visitas desde Miami. Basado en esto y junto a otro cubano organicé desde la República Dominicana un viaje Chárter y trajimos a Cuba por 15 días a un total de 40 sacerdotes, hermanos y religiosas cubanos que no habían podido visitar a Cuba antes. Luego me autorizaron a venir a Cuba cada año y siempre aprovechaba la posibilidad para visitar a Felipe Carneado, que era el funcionario del gobierno que atendía en el Comité Central los asuntos religiosos en aquella época, y le planteaba que los hermanos queríamos venir y él siempre me respondía que el problema de nosotros radicaba en que éramos “educadores” a diferencia de algunas monjas que habían dejado entrar. En el 1986 llegué a Cuba al tercer día de estarse celebrando el Encuentro Nacional Eclesiástico Cubano, momento muy especial de la Iglesia Católica ya que decidió salir del encierro en que se había sumido. Monseñor Meurice, Arzobispo de Santiago de Cuba, me invita a una recepción en la Nunciatura donde me encuentro con el señor Carneado, al cual le manifesté la idea de Monseñor, de querer formar una comunidad para lo cual necesitaríamos que dejara entrar al menos tres hermanos, éste me respondió que la petición tenía que venir directamente del Nuncio que estaba en la actividad y así mismo fue, momentos más tarde en la conversación que sostuvieron se acordó enviarle la lista de los que querían volver. Años más tarde el Superior General Johnston se entera de que Carneado está en Roma invitando al Papa para que realizara una visita a la Isla y allá se fue. De su conversación quedó el compromiso que en el mes de Junio de 1989 estaría en Cuba y quería hablar personalmente con Fidel Castro, y efectivamente cumplió su palabra y antes de pedirle la audiencia ya habían autorizado a entrar a tres de los hermanos como educadores religiosos del Seminario San Basilio. Sin embargo nunca ha existido ningún permiso para ejercer la docencia, la Revolución nacionalizó todas las escuelas privadas para tener el control total de la educación, y así “formar un hombre nuevo en sus ideas y sistema”. Por esa época, por nuestra parte, reforzamos el Instituto Pastoral a distancia “Pérez Serantes” y viajábamos a Manzanillo y Guantánamo como parte de las labores de la Diócesis. Estuvimos cerca de 10 años en San Pedro # 809, luego permutamos para esta nueva dirección: Trinidad # 257 entre Rastro y Corona y no fue hasta el año 2000 que comenzamos con los cursos de computación, y como ves ya en este momentos tenemos además 4 niveles de inglés, en dos años, un curso de un año de Secretariado Bilingüe y dos niveles de Marketing. Periodista: El 27 de Noviembre de 2007 el Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia, organización no oficial, presentó ante una representación de la prensa independiente y extranjera acreditada en Cuba, 5003 firmas de jóvenes, la mayoría estudiantes universitarios, que piden el retorno de la Autonomía Universitaria y la Universidad Católica de Villanueva. Recientemente la revista católica “Palabra Nueva” de la Arquidiócesis de La Habana propuso a las autoridades cubanas establecer con la Iglesia Católica una relación de cooperación en las áreas de asistencia social, salud y educación. ¿Qué papel jugarían los colegios La Salle de ser aprobada esa iniciativa por el Gobierno cubano?. Hermano OJMM: Es un buen síntoma el de ese grupo de jóvenes, lamentablemente otros muchos han optado por salir del país, la iglesia, claro, desea poder volver a tener la posibilidad de tener escuelas. La Revolución asumió toda la educación para formar el hombre nuevo, no lo ha logrado, al contrario al mismo tiempo las escuelas al campo han sido y son un desastre desde el punto de vista moral, promovido en ocasiones por los mismos profesores, formados en los mismos “valores”. Quitaron toda referencia a Dios, la religión y los principios fundamentales, ahora se ven las consecuencias. Los hermanos de La Salle son parte de la iglesia Católica. Entraríamos en esa línea según nuestras posibilidades actuales de personal y económicas, y de acuerdo a los planes de la jerarquía eclesiástica. Periodista: De los 101 hermanos que salieron de Cuba en el 1961 cuantos hay ahora en nuestro país y cuál es la propuesta, por llamarla de alguna manera, de los nuevos colegios de LA SALLE. Hermano OJMM: De los 60 hermanos cubanos que salimos del país, todavía quedan vivos 19 entre Puerto Rico, República Dominicana, México y Estados Unidos. Ahora en Cuba, somos solo 7 hermanos, de los cuales yo soy el único cubano, quienes propiciamos a los alumnos los instrumentos adecuados para que vayan tomando decisiones que influyen en la autonomía personal y en la vida y el crecimiento del grupo en un ambiente sano y alegre, enseñándoles a ver la importancia de los otros en su vida y la riqueza que se desprende de la influencia reciproca, posibilitando la construcción de un futuro comunitario, apostando por la educación en valores del Evangelio, donde la fe en un mismo Dios, que nos hace hermanos, nos comprometa a soñar y creer juntos en un mundo nuevo, basado en la fraternidad evangélica y desde proyectos y propuestas compartidas, donde podamos esforzarnos por trabajar juntos unificando preocupaciones y sueños como amigos y hermanos. Periodista: Muchas Gracias Hermano. Hermano OJMM: Muchas Gracias Bibliografía: 1.- La Voz de la Iglesia en Cuba. 100 Documentos Episcopales. “La Enseñanza Privada”, p. 69 2.- Discurso pronunciado por Fidel Castro el 1ro de Mayo de 1961. Obra Revolucionaria, No.16, p. 31. 3.- Operación Peter Pan, Ramón Torreira Crespo y José Buajasán Marrawi, p. 63.
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