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Este dramático comunicado que ha enviado el periodista independiente, Juan Carlos Herrera Acosta, merece que todos reflexionemos y tratemos de presionar a la opinión pública para su pronta liberación.
Lizeth Bravo
El periodista independiente, Juan Carlos Herrera Acosta, condenado a 25 años de privación de libertad en la primavera negra del 2003, ha enviado desde la cárcel camagüeyana de K-8 un mensaje a la comunidad internacional en el que declara su pésimo estado de salud y la posibilidad de su muerte. A continuación su declaración: “Pongo en conocimiento que mi estado de salud se ha quebrantado a uno ritmo vertiginoso y en extremo peligroso, que pone mi integridad física bajo una espada de Damocles y puedo perder la vida, lentamente mis días se están apagando debido al padecimiento de tres enfermedades peligrosas como son hipertensión arterial, bloqueo de rama derecha retinopatía hipertensiva, soplo en el corazón, prolapso pilórico duodenal, dermatitis crónica, asma, artrosis cervical, sacrolumbargia, vitíligo, trastornos renales, hepáticos y una clara deficiencia inmunológica. Desde hace varios meses se ha visto un claro deterioro de mi salud, me encuentro muy bajo de peso, caso este preocupante. Frente a todo este cuadro peligroso las autoridades carcelarias mostraron una política de desinterés e indeferencia hasta que el pasado 23 de octubre decidí coserme la boca en justo reclamo de todos mis derechos violados y por las pésimas condiciones de vida en que soy mantenido cual si fuera un animal salvaje, mientras los perros de la gendarmería poseen condiciones excepcionales. Mi postura se mantuvo durante 8 días sin ingerir alimentos y muy poca agua, que hizo llamar la atención de la policía política y de prisiones. El pasado 2 de noviembre fui trasladado hacia el Departamento de Servicios Médicos del MININT en horas de la noche, toda gestión en vano, por no existir las condiciones propicias para practicarme una pruebas, siendo pospuestas el día siguiente en horas del mediodía, donde me sometieron a un examen de endoscopía y una biopsia en la zona del esófago, estómago y duodeno. La misma fue practicada y arrojó gran inflamación en el esófago, estómago y el duodeno, giardiasis, una hernia hiatal, además de bacterias que por lo que se vislumbra y el silencio mostrado son del tipo maligna (H.Pilori). La situación resultó ser más peligrosa para mi vida de lo previsto. No albergo esperanza alguna de salir con vida de este monstruoso lugar, claramente mis días ya se van apagando y el régimen cubano, junto a su policía política no me permitirán reunirme con mis seres queridos antes de morir como método, política de venganza y ajuste de cuenta. Como no descarto una muerte clínicamente inducida, tampoco descarto la posibilidad de ser el próximo Miguel Valdés Tamayo, pero a pesar de todo este cuadro peligroso hago saber a mis hermanos que continuaré dando cuanto pueda, lo seguiré con mi postura firme de defensa a los derechos humanos, con mi campaña de denuncia frente a los asesinatos y tratos crueles e inhumanos y degradantes. La vida es poco
cuando existen ideas firmes y verdaderas que defender. 11 millones de
cubanos sufren la metralla vengativa de una tiranía por defender el derecho
a una patria libre, incluyente, plural y respetuosa como soñara el más
excelso de todos los cubanos, José Martí, con todos y para el bien de
todos,… nuevamente fui llevado a prisión… es poco… que hasta el último
momento de mi vida continuaré apega a mis ideales patrios, con mi muerte
recaerá sobre esta tiranía otro asesinato político más. Hoy debo enfrentar con valor esta triste realidad, que sepan todos los cubanos, los que se encuentran en la diáspora y los que denodadamente luchan en las calles pacíficamente que no claudicaré, no bajaré la cerviz, ni mis rodillas se doblarán como digno seguidor de las ideas de Varela, Martí, Gandi, Martin Luther King. Continuaré desde este oscuro lugar dando mi aporte a esta noble y justa causa. No puedo negar que para mi ha sido un duro golpe conocer que mis días están contados y quisiera aportar más para que un futuro luminoso y promisorio ilumine nuestra hoy mancillada patria en poder de una entelequia, una casta de pandilleros y mafiosos. No temo enfrentar la muerte, no temo que me asesinen, suceda lo que suceda, sea el desenlace que sea, solicito a mis hermanos de lucha que no se amilanen, que continúen adelante, desde los gulag castristas extiendo mi mensaje esperanzador. He comenzado
una nueva batalla, esta vez por la vida. Un joven canadiense llamado Ferry
Fox, sabiendo que un cáncer carcomía todo su cuerpo y con una pierna
amputada supo recorrer kilómetros, contados pos por miles hasta morir y
nunca desmayó en su empeño, para mi sería un altísimo honor engrosar la
lista de las víctimas del castrismo. No lograran arrancar un clamor de
piedad, creo que aún puedo dar más, aportar mucho más para nuestros hijos y
este pueblo pueda disfrutar de la pena libertad. Aun bajo este crítico
estado de salud el régimen cubano me mantiene bajo un inhumano encierro en
condiciones deplorables, incompatibles con mis enfermedades. A mis hermanos del honroso presidio político Pedro Luis Boitel, en especial a ese incansable luchador Jorge Luis García Pérez “Antunez” les hago saber que Juan Carlos Herrera Acosta se mantendrá hasta el último de sus días de pie frente al terror. Mi depauperado y crítico estado de salud da una muestra más de lo cruel e inhumano del sistema carcelario cubano. El mundo no debe darle la espalda al dolor de los que sufren tras la reja por defender el derecho a la vida, es decir a la libertad plena. Este es el precio a pagar bajo la égida castrista y al cual aspiré con estoicismo y como digno hijo de esta tierra. Nuestro José Martí sentenció: “En la vida es necesario que unos se consuman en pro de otros” Juan Carlos Herrera Acosta Desde la prisión de K-8 a los 7 días del mes de noviembre, 2007
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