PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


     HOME


     ARTICULOS  

     NOTICIAS

    FOTOS

    ARCHIVOS
 
    PORTADA    
         ANTERIOR

La ingobernabilidad democrática como instrumento de lucha (I Parte)

Víctor E Sánchez
victorernestosanchez@ymail.com
 

SANTIAGO DE CUBA – mayo 29, 2009 (www.aplopess.com ) La ingobernabilidad democrática es la herramienta de lucha por excelencia para sacar del poder a los gobiernos totalitarios o autoritarios de corte izquierdistoides. La ingobernabilidad democrática es la versión moderna de la lucha cívica no violenta, que no toma como centro la demanda de derechos civiles, sino la exigencia de bienes y servicios concretos, a partir de la insatisfacción generalizada de las prestaciones sociales.

La izquierda ha manejado muy bien la insatisfacción social como bandera de lucha, algo que se atribuye como propia y cuando asume el poder la convierte en su patrimonio. Y negligentemente, la oposición al verse sin base social, trata de confrontar el poder político en la cúpula, no desde su base, para recuperar el poder de convocatoria y su capacidad movilizativa de los más necesitados.

La estrategia es similar a la de los movimientos sociales de izquierda, algo así como la cura a partir de su propio veneno, pero con otro fin: recuperar la democracia de origen y en ejercicio. Aquí hay que tener mucho cuidado, no subestimar la capacidad operativa de los regímenes totalitarios y quererlos enfrentar con las herramientas típicas de la democracia, porque pueden ser oxígeno para su fuego.

No hay experiencia del desmonte de un sistema totalitario bajo esta condición social, donde se haya impuesto la voluntad de los que no quieren vivir como siempre sobre los que quieren seguir viviendo como hasta ahora. Sin embargo, eso no significa  la  ineficacia del método propuesto, cuando no hay ninguna alternativa viable a la vista.

El caso cubano es buen referente, porque aunque no se ha encontrado el método apropiado para salir del totalitarismo, si ha sido un buen teatro de operaciones donde se han ensayado un sin número de estrategias, que ante sus evidentes fracasos, no ameritan repetirse en nuevos escenarios como Venezuela, Bolivia, Nicaragua o Ecuador.

La ingobernabilidad democrática necesita de una voluntad cívica, que debe formar parte de una disciplina espiritual y psicológica de los líderes, para llevarla a cabo. Y de una conciencia nacional, al menos de la dirigencia superior opositora, para evitar que las artimañas del poder puedan hacerlos caer en su propia trampa, como conminarlos a abandonar su escenario natural de lucha, hacerlos emigrar, bajo la premisa de “enemigo que huye puente de plata”.

La Oposición nunca puede ser reactiva,  sino proactiva, trazar y adelantar sus propias iniciativas, principalmente las relacionadas con su base social. En este aspecto es muy importante las observaciones que hace la colega periodista Hilda Pupo S. del periódico Ahora de Holguín. “Resultar maltratado cuando le prestan un servicio, y no reclamar por pena o porque se cree infructuoso, alimenta, sin quererlo, las actitudes conformistas. Aceptar en silencio una desfachatez, es la mejor manera para acrecentar los tan criticados actos de violación de sus derechos como consumidor, usuario, paciente o simple ciudadano; es renunciar a la posibilidad de protegerlo”.

La indefensión adquirida es parte de los mecanismos sistémicos de los regímenes totalitarios, que se estabilice como una cultura, incluso para los derechos básicos, entonces que decir frente a derechos civiles y políticos, que conllevan más riesgos y son menos atractivos para la población común.

La importancia de la ingobernabilidad democrática, que no es más que el reclamo generalizado de los bienes y servicios ante un gobierno que es responsable de todo, es que tiene como objetivo descentralizar la represión, darle una base moral a la lucha política y motivar a las masas para su incorporación a la misma. La masividad impide la responsabilidad directa de líderes que podrían ser encausados y sometidos a medidas ejemplarizantes, que puede incluir hasta la pena de muerte. Esto es parte de la estrategia de un expreso político y líder de la oposición santiaguera, que siempre llamaba a saturar la represión como estrategia de lucha.