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Aunque
ahora celebramos, siempre es bueno rememorar la
experiencia vivida: La orientación que teníamos era
viajar de inmediato a la ciudad de Baracoa,
en el extremo oriental del país en solidaridad
con Néstor Rodríguez Lobaina, que estaba llevando a
cabo una huelga de hambre en protesta por una arbitraria
decisión del gobierno que le impedía viajar fuera de
la localidad. Sin
embargo, a pesar de tomar todas las medidas pertinentes,
créanme, no
fue fácil llegar a la casa de los hermanos Rodríguez
Lobaina. El control en las carreteras era increíble, en
el Punto de Control (reten policial) de Guantánamo, la
camioneta donde me trasladaba pasó de largo, pues ya
habían otras tres que estaban detenidas y tenían a
medio pueblo abajo, verificándoles el carnet de
identidad. La
camioneta en que yo viajaba pasó despacio entre las
otras tres y siguió de largo, aprovechando la confusión,
eran tantas las personas que tenían que registrar, que
sobrepasaban la capacidad de los policías. La conmoción
ciudadana era terrible, las personas que viajaban
conmigo, comentaban y cómo que se preguntaban en alta
voz, qué estará pasando. De allí salí
para la salida que va para Baracoa. En el ponto de
control de “los
amarillos” (inspectores estatales de tránsito) logré
coger un camión, con mucho esfuerzo pude sentarme al
lado de una joven que llevaba
una niña en sus brazos,
en el camino hicimos confianza y de vez en cuando
se la cargaba. A la entrada de la ciudad de Baracoa, nos
vuelven a parar, yo cargo a la niña, pero sólo bajaron
las personas de los dos asientos del medio del camión.
Los policías entraron y le pidieron el carnet de
identidad a algunos hombres, por lo que me libré una
vez más de ser detectado. Cuando el camión pasó frente al policlínico en la calle Martí, me bajo y me doy cuenta que además de la Bandera Cubana que ondeaba en la casa de Néstor, entre el edificio y el policlínico habían colocado las autoridades otras 7 banderas más, como para restarle importancia al asunto. Cuando voy caminando por la acera de enfrente, algunos activistas que me reconocen y me hacen seña de que me apure, para que no me fueran a detener en el camino, fue algo increíble, cuando llego, ya estaban adentro de la casa de Néstor alrededor de 15 activistas. Teniendo en cuenta que el acto de repudio del día
anterior y el acto público que hicieron en el policlínico
lo habían televisado por el canal local de Guantánamo,
tomamos medidas estratégicas
para parapetarnos en caso de que quisieran entrar a la
fuerza en la casa o bloquearnos la salida, por ello
decidimos mantenernos en silencio, cerrar las ventanas y
apagar las
luces, mientras los activistas de la localidad trajeron
pan, galletas, yogurt y tomate para tener algo de comer,
mientras Néstor permanecía en su huelga, acostado en
un catre. Néstor siempre mantuvo su espíritu de líder, en un
momento dado nos reunió a todos, nos informó de la
situación internacional,
de las llamadas de solidaridad que llegaban a sus
celulares y agradeció ese gesto tan bonito y humano que
activistas de diferentes provincias orientales que
acudieran en su apoyo en un lugar de tan difícil acceso
como es Baracoa. Rolando
Rodríguez Lobaina nos recordó los objetivos de la
huelga de hambre de Néstor, alegando que
rechazaban la asistencia médica cubana y estaban
solicitando la presencia de la Cruz Roja Internacional.
También nos informó que para la mañana
siguiente ya habían confeccionado otro cartel en
sustitución del que en el día anterior fuera quemado
por los participantes en el acto de repudio. En dicho
acto de repudio trataron de derrumbar la puerta de la
casa y lanzaron huevos. Luego tomó la palabra el
propio Néstor y nos comunicó que ya la Unión Europea
sabia del asunto, que el Comité de Jóvenes por la
Democracia comenzaría a demandar ante las sedes diplomáticas
cubanas en países latinoamericanos el
cumplimiento de sus exigencias y las denuncias que ya
salían por Radio Martí, Radio Mambí, Radio República,
etc. Alrededor
de las 8 de la mañana sentimos unos ruidos en las
afueras del edificio, se podía observar una moto de la
policía, un jeep de los largos de color gris que decía
guardia operativa, unos 3 motores Suzuki y alrededor de
20 policías, de los cuales casi 10 entraron en la casa
de Néstor con una orden de registro. Rolando nos explicó
que a la policía si había que abrirle la puerta, pues
eran la autoridad y no nos podíamos negar.
Luego, a los 8 que no éramos de Baracoa, Omar
Wilson Esteve Real, Felipe del Rosario Aguirre,
Augusto Hernández de los Angeles, Solenni Abat
Alpajón, Yordi García Fournier, Yorleidys Dubalón
Guibert Ortiz, Yonal Dubalón Guibert Ortiz y este
servidor, Juan
Carlos Hernández Hernández, nos recogieron el carnet
de Identidad y nos bajaron para el jeep, lo hicimos
gritando vivan los derechos humanos y haciendo el símbolo
de la victoria. Nos
metieron en el carro, junto
a 3 policías, más el chofer y partimos. Una turba de
personas engañadas y muchos curiosos nos esperaban a la
salida, alrededor de unas 150 personas, pero solo
pudimos contar a 6 que gritaban improperios, los demás
se mostraban imparciales. Una moto de
la policía controlaba el tránsito, con las luces
encendidas y sonando las
sirenas como si fuéramos terroristas talibanes,
alarmando a toda la población. Al recorrer unos kilómetros
detuvieron la marcha, para pedir otro auto, pues el
chofer del jeep manifestó que con todo ese personal no
podía subir la Farola. Un rato más tarde llegó un
auto patrullero y los activistas de Moa fueron
trasladados para el nuevo vehículo. Ese fue el momento
que aprovecharon para esposarnos, pero como dato curioso,
uno de los policías dijo: “pero ni esposas tenemos”,
por lo que fue necesario unir a dos personas con una
sola esposa. La caravana
continuó su viaje con el constante sonar de las sirenas
de la moto, al empezar a bajar la loma de la Farola,
notamos que el jeep estaba teniendo problemas, se partió
la barra de transmisión y una tambora de los frenos,
gracias a Dios estamos vivos. Los policías
pidieron ayuda y media hora después enviaron un camión
al parecer de abastecimiento de alguna unidad del Min-Int
. Al llegar al poblado de Imías fuimos directo a los
calabozos de una estación de policía. Los 8 detenidos
nos plantamos en huelga de hambre y no probamos alimento
alguno, unas horas más tardes fuimos trasladados en una
guagua jaula par a la Unidad de Operaciones de la
Seguridad del Estado en Guantánamo. Allí fuimos
fichados, nos tomaron fotos de frente, de lado, las
huellas dactilares y
nos tomaron muestras de sudor.
Según ellos para tener muestras de nuestro olor.
Una vez
despojados de nuestras pertenecías fuimos directo a las
celdas tapiadas. Rato después nos fueron interrogando y
aplicando una advertencia oficial. Alrededor de las 10 y
media de la noche nos trasladaron en un auto patrullero
hasta Santiago de Cuba, primero para la Unidad de la
Motorizada y luego para la Estación de Policía, conocida
popularmente como el Palacete. Agradezco la solidaridad que todas las agencias y
personas de diferentes partes del mundo tuvieron con Néstor.
Ojalá que muchos líderes fuesen como Néstor Rodríguez
Lobaina.
Dirección:
Princesa # 157 e/ Virgen y
Santiago, Santiago de
Cuba. |