La responsabilidad en esta hora
Lic. Ernesto A. Vera Rodríguez
Santiago
de Cuba, 08 de julio de 2010 -
Muchos han saludado de algún modo la noticia dada ayer por los
medios de comunicación acerca de la liberación de los presos
políticos condenados injustamente en la primavera negra del año
2003.
Según ha podido conocerse a través de un cable de la AFP, el
opositor Guillermo Fariñas ha depuesto su huelga de hambre, después
de 135 días.
Tanto la Secretaria de Estado Hillary Clinton como la Unión Europea
ven la decisión del dictador Raúl Castro como un paso positivo,
aunque tardío. Y es que la palabra tardío es el mejor calificativo
que puede dársele a hechos como el anunciado ayer por los voceros
del régimen.
Durante 7 años, 75 opositores pacíficos han sufrido torturas físicas
y psicológicas, maltratos, calumnias de todo tipo y humillaciones.
Junto a ellos, sus familiares han padecido debido al odio y
ensañamiento de un régimen, que los ha obligado no solo a separarse
de sus seres queridos sino a trasladarse por cientos de kilómetros
para poderlos ver, con enormes dificultades.
Son conocidas las razones por la que estos nobles hijos de su Patria
fueron encarcelados; pero más conocido es también el largo historial
que el régimen cubano ya tiene en materia de encarcelaciones y
“excarcelaciones”.
¿Cuántas veces no hemos visto la misma historia? ¿Cuántos no han
sido encarcelados y excarcelados al poco o mucho tiempo, según la
conveniencia del dictador de turno?
Pero mejor aún debemos preguntarnos, esto que ha ocurrido en el día
de ayer, es digno de aplaudir o estamos en presencia de una nueva
táctica para obtener dividendos políticos y económicos.
Ningún ser humano debe ser apresado por emitir o defender sus
ideas, mucho menos por agruparse en partidos opuestos al régimen
imperante. Eso es lo que normalmente ocurre en cualquier sociedad
democrática, y un derecho que todos los Estados democráticos o no,
deben respetar, máxime si han sucrito la Declaración Universal de
los Derechos Humanos.
El hecho que un gobierno totalitario libere a personas, que jamás
debieron estar en prisión, no es nada nuevo en la historia
contemporánea, y mucho menos en la de nuestro país.
Cada vez que ha sido conveniente hemos presenciado estos “nobles”
gestos dirigidos siempre hacia un noble adversario, que le otorgará
o denegará un noble favor a cambio. Así ocurrió en la década del
80, en los 90 y el nuevo siglo no ha escapado a las mismas viejas
formas y métodos aplicados por la dictadura de Castro.
Lo más triste es que después que se concretan las aplaudidas
excarcelaciones, llegan luego otras encarcelaciones que hacen
interminable el ciclo de nuestra eterna prisión. Muy parecido a ese
refrán que dice: “Después de la tormenta viene la calma” Solo que
en el caso cubano, sucede al revés.
Nuestros “nobles amigos españoles” no han logrado ningún cambio
democrático en la Isla, no han sido capaces de cooperar
efectivamente con la oposición. En no pocos casos, se han negado a
dialogar, siquiera con ella. Ahora acogerán en su país a los nuevos
deportados.
Por su parte, Raúl Castro ya debe dormir mucho más tranquilo. Ahora
que se ha asegurado una victoria ante la Unión Europea, según los
cálculos del gobernante, será enterrada la Posición Común.
Cada vez que el gobierno cubano libera a un grupo de presos
políticos, lo hace a cambio de algo. Y ahora, teniendo a la vista
una votación que se llevaría a cabo por la Unión Europea en el mes
de septiembre, había que trabajar “rápido”. No sin antes hacer
sufrir innecesariamente a varios opositores, que en toda la Isla nos
plantamos en huelga de hambre, en demanda de nuestros hermanos,
tomados como rehenes del dictador.
¿Habría sido posible esta liberación sin las marchas heroicas de las
Damas de Blanco y las huelgas de hambre que sostuvimos los
opositores en apoyo a Guillermo Fariñas?
Considero que no.
Ahora bien: ¿Nos pasaremos la vida realizando tales acciones para
que la dictadura castrista libere a unos cuantos y encierre a otros?
¿Hasta cuándo contribuiremos, aunque sea indirectamente, a que se
prolongue el ciclo de vida de la tiranía castrista?
Como cubanos, nos alegramos sobremanera de que nuestros hermanos
salgan finalmente del martirio que padecen en las mazmorras del
tirano, pero siento que debemos plantearnos ya métodos de lucha
superiores, que nos permitan alcanzar resultados mucho más
positivos. Además, demandar de los gobiernos democráticos del
mundo, que saluden acciones del régimen cubano, que sean realmente
positivas y democráticas.
No esperemos que todo nos venga dado, no dejemos a un lado el
compromiso y la responsabilidad.
Ya el Santo Padre Juan Pablo II, en el año 1998 nos decía: “La
responsabilidad forma parte de la libertad”.
Aprendamos a ganar nuevos espacios y reflexionemos seriamente: Si
las liberaciones que se producirán, son los frutos esperados por el
pueblo cubano.