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El alza de los precios del combustible
por Licenciada Rafaela Lasalle Linares, Directora de la Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO) SANTIAGO DE CUBA, 18 de octubre (APLO).- Ha sido suficiente una semana después de dada a conocer el alza de los precios del combustible para que el pueblo cubano sienta en todos los órdenes el rigor de la fragilidad de la economía cubana en sus anunciados signos de recuperación. Las insuficientes medidas del gobierno, aunque no podrán evitar el desvío del combustible, limitan su adquisición, o al menos constituye un elemento justificativo para que se eleven rápidamente sus precios en el mercado negro, único ciertamente medible de la economía cubana actual. Como la cotización del dólar era de 25 pesos cubanos por uno, el litro de gasolina se compraba a 4 pesos y el diesel a 2 pesos. Hoy que el dólar se cotiza a 18 por uno, el litro de gasolina subió a 7 pesos, un 75 por ciento, y el diesel a 4 pesos, que representa el 100 por ciento. Esto sucede cuando el dólar perdió 7 puntos frente al peso cubano, y no por factores positivos como el aumento de la producción, sino por el alza general de los precios, que redujo el poder adquisitivo en un 39 por ciento, si tomamos en cuenta la tasa de cambio del peso cubano frente al dólar. Esto ha tenido gran repercusión en el estado de ánimo de la población, que además de enfrentar las afectaciones inmediatas se traslada psicológicamente a las penurias y consecuencias de los años 1993 y 1994. Hay que reconocer que todos los servicios de los cuentapropistas están muy ligados a las circunstancias y requerimientos del mercado negro, en su propia ley de mercado, por lo que reacciona y es sensible a cualquier factor que altere su interrelación con el alza de los precios, la materia prima o energética. Así se refleja en la transportación de pasajeros, en la cual los transportistas privados tienen más del 90 por ciento de participación a nivel municipal y local, con sus viejos camiones y depauperados autos con elevados índices de consumo que los obliga a reducir los viajes al verse imposibilitados de subir los precios y de adquirir el volumen de combustible necesario. Todo esto trae como consecuencia menos productos en el mercado, más personas con intenciones de viajar en las orillas de la carretera, mientras el gobierno de Santiago de Cuba ha tomado las medidas acostumbradas, con sus prolongados apagones, suspensión de los viajes turísticos nacionales y las correspondientes afectaciones para los trabajadores del sector. La crisis energética solo comienza ahora, y nos hace sentir muy mal. Nadie quiere ver lo que está por llegar en las consabidas y harto repetidas y demagógicas consignas con las que el régimen calza el terrible experimento comunista cubano mal llamado periodo especial. |