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El legado de Vilma Espín
SANTIAGO DE CUBA, 26 de
junio (Víctor E. Sánchez/APLO) Los residentes del municipio II Frente,
otrora II Frente Oriental, Frank País tienen desde el pasado viernes 22
una nueva huésped, Vilma Espín. Algo que muchas personas catalogan de
positivo, la carretera que une los pueblos de Mayarí Arriba con Alto Songo
que llevaba varios años sin mantenimiento, aunque no fue reconstruida, si
fue un tanto saneada para que pasara la caravana fúnebre hasta el mausoleo
situado entre
el poblado de Soledad de Mayarí y las lomas de Mícara, en la provincia de
Santiago de Cuba.
La muerte de Vilma, desde su enfermedad, ha sido todo un enigma. Tuvo poca
cobertura nacional y se le dio poca connotación. La caravana con sus cenizas
llegó al mausoleo antes de las 8 de la mañana y no se organizaron
manifestaciones públicas a lo largo del recorrido como se ha hecho en
anteriores ocasiones, como durante el traslado de los restos de los
combatientes internacionalistas hacia ese mismo lugar.
Los viajeros un
tanto molestos por las medidas de seguridad
que limitaron circular por dicha
carretera durante tres días al final salieron favorecidos, los enormes
huecos que llevaban años en la vía fueron sellados y el poblado se vio
favorecido con algunas ofertas gastronómicas que hace años no se veían en el
territorio.
Los residentes
de los diferentes poblados de este municipio Segundo Frente, totalmente
marginados y olvidados, desde que Francisco González, más conocido como el
Comandante Pancho fuera removido como Primer Secretario del Partido, esperan
que con el regreso de Vilma, los llamados dirigentes históricos de la
Revolución vuelvan sus ojos hacia esa legendaria zona del país.
Un ejemplo de
esta marginación se evidencia en el poblado de Joturo, donde sus pobladores
tuvieron que prácticamente sublevarse para que les restituyeran el serbio
eléctrico, y después de un año de reclamo, solo lograron una planta
eléctrica que le suministra el servicio de 6 de la tarde a 10 de la noche.
En Joturo estuvo enclavado el campamento rebelde dirigido por el Comandante
Raúl Menéndez Tomasevich.
La esperanza radica que el Segundo Frente se convierta en un lugar de vista
obligada de la familia Castro, incluyendo la de Raúl, máxima figura del
poder actual en Cuba y de líderes internacionales, como en una especie de
turismo político, este sería el mejor legado de Vilma Espín.
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