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… Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su
población es en gran parte campesina, si la ciudad
depende del campo, si el campo hizo la independencia, si
la grandeza y la prosperidad de nuestra nación depende
de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa
cultivar la tierra, de un Estado que la
proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este
estado de cosas?...
Fidel Castro Ruz
Esta pregunta, que muchos campesinos se hacen
diariamente, cumplirá el próximo 16 de octubre 55 años
de formulada, por el entonces líder de un movimiento
clandestino, Fidel Castro en su alegato personal ante el
tribunal que lo juzgaba por su participación tres meses
antes en el asalto al cuartel Moncada.
Pocos años más tarde, el 17 de Mayo de 1959, en un
asentamiento de la Sierra Maestra conocido como La
Plata, fue firmada por Fidel Castro la 1ra. Ley de
Reforma Agraria, que permitió eliminar la gran propiedad
latifundista, limitando a 30 caballerías la posesión de
tierra. Con esta medida el 40 % de las tierras
cultivables quedó en manos del Estado, pero más tarde,
en el año 1963, mediante la 2da. Ley de Reforma
Agraria se fija en 5 caballerías el máximo de tierra
permisible para los propietarios privados, lo que
aumentó considerablemente el latifundio estatal, que
persiste hasta nuestros días.
En Cuba la situación económica, por no mencionar la
política, no parece encontrar el verdadero cause que
lleve a la satisfacción y el bienestar de las familias
cubanas. Uno de los desafíos más importantes a que se
enfrenta el Gobierno cubano y que en 50 años no ha
podido resolver es la eliminación del hambre y el
establecimiento de las mínimas condiciones de seguridad
alimentaria para su pueblo.
El crecimiento económico es de vital importancia para
poder garantizar una verdadera disponibilidad de
alimentos y detener el nivel de pobreza que se ha venido
acentuando en la mayoría de los hogares cubanos.
Lamentablemente, y por todos es conocido, que para
poder hablar de disponibilidad de alimentos y seguridad
alimentaria es necesario tener en cuenta ciertos
factores políticos y económicos, como la libertad de
empresa, una eficiente gestión de gobierno, la
existencia de una verdadera democracia y de un Estado de
Derecho, aspectos que están ausentes de nuestro país.
A pesar del reciente levantamiento de las sanciones de
la Unión Europea (UE) a Cuba, no se ha renovado ningún
acuerdo de cooperación con
ella. En el año 2000 Cuba fue admitida en el grupo de
países África – Caribe
– Pacifico (ACP), aunque no firmara el Acuerdo de Cotonú.
Desde Octubre de 2001
la Isla es miembro de CARIFORUM y ha firmado con el
CARICOM un acuerdo de
libre comercio de “alcance parcial”. Desde el año 1993,
la Comisión ha financiado
medidas de ayuda por valor de
145 millones de Euros. En agosto de 2003, Cuba rechazó
toda ayuda bilateral
proveniente de los Estados Miembros de la UE y de la
Comisión Europea.
Nuestro Gobierno sólo acepta la ayuda indirecta
canalizada a través de
organismos no gubernamentales, fundaciones, organismos
de la ONU y autoridades regionales y locales, ejemplos
de ellas son las siguientes:
Sant Just Solidari. Esta organización Catalana, sostiene
un intercambio permanente con la Asociación Cubana de
Producción Animal (ACPA) a través de la Asociación
Catalana por la Paz, y financia un proyecto en el Coto
de Reserva Genética “La Guira”, en áreas de la Empresa
Pecuaria Genética “Camilo Cienfuegos” en Pinar del Río,
con una duración de 4 años y un presupuesto de
12 549,45 cuc.
El proyecto “Apoyo a la producción de alimentos con el
mejoramiento de las capacidades de autogestión económica
y ambiental en cooperativas ganaderas afectadas por la
desertificación y la sequía de la provincia Granma” se
implementa por la ACPA con la cooperación de la
organización ACSUR -Las Segovias y el financiamiento de
la Junta de Comunidades de Castilla, La Mancha. EL
presupuesto es de
320 980, 46 euros
y la duración de dos años.
El proyecto “Transformación y diversificación productiva
de la UBPC cañera
“Guamo viejo”, de Granma se implementa por la ACPA con
la cooperación de
la organización ACSUR Las Segovias y el financiamiento
de la región autónoma de Murcia, Diputación Foral de
Bizkaia. Su presupuesto de
227 379,34 euros.
Y la duración de dos años.
El Proyecto “Mitigación de los efectos de la sequía en
cooperativas agropecuarias de dos provincias
nororientales”, Las Tunas y Camagüey con la cooperación
de la Fundación Paz y Tercer Mundo, y el financiamiento
del Gobierno vasco y un presupuesto de
185 333,4 euros
para ejecutarlos en dos años.
El proyecto “Fortalecimiento de sistemas familiares de
producción donde se integran el manejo de las especies
menores, la producción frutícola y maderable,
compatibles con el medio ambiente en la región del
Caribe”, comienza con la colaboración y financiamiento
de la Asociación Catalana pro la Paz y un presupuesto de
147 700,00 cuc
a ejecutarse en dos años, donde junto a
República Dominicana y Haití, nuestro país también se
beneficiará.
Estos datos tomados de una revista especializada de la (ACPA)
del año 2007, nos muestran claramente que a pesar de
todas esas iniciativas y proyectos, el problema del
déficit alimentario y de las tierras ociosas sigue
latente. El problema es que estas organizaciones
internacionales interactúan con entidades estatales
cubanas, que fungen como entidades cooperativas, pero
arrastran los mismos males e ineficiencias de las
empresas estatales.
El pasado 17 de mayo, una coalición de organizaciones
rurales solicitó al gobierno de Raúl Castro, que ponga
en práctica una verdadera reestructuración agraria, que
se identifique con las aspiraciones del hombre del campo
y de la sociedad en general. Reclamando la inmediata
restauración del Mercado Libre Campesino y la devolución
de las tierras a todos los obreros agrícolas o sus
descendientes que se encuentren actualmente laborando en
Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), así como
a otros campesinos sin tierras.
Quizás en respuesta al documento entregado en el Consejo
de Estado, el pasado 10 de junio de 2008 se implementa
el Decreto-Ley No.259 sobre la entrega de tierras
ociosas en usufructo. Tal vez con la intención de frenar
la crítica situación de los alimentos en el país y
revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento
del área de tierra cultivada, que entre 1998 y 2007, en
sólo 9 años, disminuyó en un 33%, según palabras del
propio Raúl Castro,
pero la situación no se resolverá, pues una vez más no
van al meollo del problema: el libre mercado y el
reconocimiento y apoyo por parte del Estado a la
iniciativa privada.
En días recientes, mediante un sondeo de opinión, en una
comunidad campesina en el Cujabo, en la periferia de la
ciudad de Santiago de Cuba se pudieron escuchar algunos
criterios, que si reflejan la verdadera realidad del
campesino cubano.
“Por mucho que nuestro propósito sea el de igualar la
finca “La Inesita” * –dice Juan José, un campesino de
más de 50 años- la realidad es que no podemos, hay mucha
ineficiencia en la burocracia estatal, a veces vamos a
comprar los alimentos para los animales y no hay el
producto, tenemos que regresar vacio y abonar el flete.
Todo esto eleva el costo, que luego no se tiene en
cuenta a la hora de la venta al Estado que tiene un
precio fijo por tonelada de carne entregada”.
Pedro, un guajiro de la zona dice: “A pesar de que hoy
en día una vaca puede llegar a valer hasta 2000 pesos
cubanos, la mayoría de nosotros no nos animamos al
desarrollo ganadero, pues la posibilidad de que te roben
las vacas es muy alta y las consecuencias son tan duras
que es preferible no hacerlo. Te pueden poner multas
hasta de 1500 pesos por cada vaca que se te pierda, si
el robo es consuetudinario se te puede aplicar la venta
forzosa al Estado o verte implicado en un proceso
judicial.
“Si tomamos en cuenta que en ocasiones, como ahora, que
nos vendieron unos machetes a 100 pesos cada uno,
cuántos litros de leche debo de vender para más o menos
suplir en algo el dinero invertido en la compara del
machete, -argumento Jorge, un pequeño ganadero del lugar
y agregó- la resolución 152/2007 el Ministerio de
Finanzas y Precios estableció mediante el nuevo sistema
de pago para la leche su calidad, que oscila entre los
1.25 y 2.40 y pesos por litro, moneda nacional”.
José “el mecánico” como todos le conocen, dice que uno
de los grandes problemas del campesinado cubano es que
no le venden maquinarias agrícolas. “La venta de
tractores solo está autorizada a las Cooperativas de
Créditos y Servicios (CCS) y a las Unidades Básicas de
Producción Cooperativa (UBPC). Hay cooperativas de estas
que poseen hasta 7 tractores, pero en realidad no tienen
ningunos, pues cuando los necesitan no tienen gomas o
combustible, algo que también es cierto”.
Los campesinos de la zona también abordaron el tema de
los seguros sobre la cosecha, catalogándolos de una
estafa, pues alegan que solo aseguran aquellos productos
de poco riesgo y fácil comercialización, pero cuando se
trata del mango o la guayaba la cosa es diferente, se
pierden y no hay quien responda por eso. Cuando se trata
de vender fuera del control estatal, vendedor y
comprador enfrentan las consecuencias legales.
Una anciana, hastiada por la impunidad de los robos
dice: “Una de las cosas que ayudaría a proteger el
ganado sería que les permitieran a los hijos de los
pocos campesinos que quedan con licencia de cazadores y
que poseen escopetas, que las pudieran heredar y
utilizar, ya que casi todos estos campesinos superan los
50 años de edad”
Muchos fueron los planteamientos, pero los más críticos
se referían al recientemente aprobado
Decreto-Ley No.259 sobre la entrega de tierras ociosas
en usufructo.
Alguien
señaló, que esto es más de lo mismo, el Gobierno
prioriza para la oferta de la tierra en usufructo a las
cooperativas estatales, entidades que ya tienen extensas
áreas ociosas, mientras a los campesinos se les ponen
disímiles trabas burocráticas y condiciones que han sido
históricamente las principales causas que frena su
capacidad productiva, como la imposición de cultivos y
la regulación estatal del mercado.
A los campesinos parece que les ha interesado muy poco
la promulgación de la nueva ley, no ven que con ella
cambie su dura realidad, las mismas dificultades para
conseguir los recursos con que lograr una pobre
producción agropecuaria y garantizar un mínimo nivel de
subsistencia, seguirá reinando en los campos cubanos.
La nueva ley no contempla los financiamientos, lo que
abre una gran interrogante, cómo podrán subsistir
aquellas personas que les puedan otorgar algunas tierras,
mientras los cultivos entran en producción, muchos de
ciclos largos, como el café.
Muchos campesinos, que ya han perdido su confianza en el
gobierno, cifran sus esperanzas en que en un futuro los
campesinos privados sean incluidos en los convenios de
Naciones Unidas, privilegio que hoy solo gozan los
campesinos del sector estatal. Obra Social Caja Granada,
aportará 90.000 euros (equivalentes a 130.000 CUC)
mediante el cual más de 11.000 agricultores en entidades
estado de las provincias de Las Tunas y Holguín
recibirán microcréditos.
Al estado administrar dichos créditos, ya sabemos cuáles
serán los resultados, por eso es urgente la necesidad de
demandar un cambio en la política hacia el sector
agrario privado en Cuba, por parte de los organismos
internacionales. Razón por la cual las organizaciones
integrantes del “Proyecto Cívico Rural Cubano” pidieron
en su momento que se les incluyera, bajo los beneficios
de los acuerdos de venta de productos e insumos
agrícolas, que hoy disfruta el Gobierno cubano de parte
de los Estados Unidos.
La crisis mundial de los alimentos, pone de manifiesto
que deben implementarse nuevas iniciativas, como resaltó
Edward Schafer, secretario de Agricultura de EE.UU. en
Conferencia sobre Seguridad Alimentaría y Cuba no puede
ser la excepción. Por tanto, es válido que se pongan en
marcha a través del sector agropecuario privado - el
único eficientemente comprobado - la ayuda prometida en
el foro, incluida la de Estados Unidos, para producir
alimentos.
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