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It´s Time to Change SANTIAGO DE CUBA – septiembre 27, 2009 (www.aplopress.com) “It´s Time to Change, hay que cambiar el odio por amor”. Así decía una de las canciones que el cantautor colombiano Juanes - a dúo con el español Miguel Bose - entonaba en el segundo concierto “Paz sin Fronteras”, celebrado en la Plaza de la Revolución 'José Martí' en la Habana el pasado 20 de septiembre. En este artículo no voy a valorar lo positivo o negativo que pudo haber sido de este acontecimiento, tampoco lo que pretendo es expresar mi desacuerdo o no con el concierto. Mi intención es expresar mi modesta opinión sobre todo el andamiaje sicológico que está detrás de todo este tipo de manifestaciones, por llamarlas de alguna manera, culturales, que se han protagonizado durante más de 50 años de totalitarismo gubernamental en Cuba. Este concierto de Juanes, sobredimensionado por demás, me hizo recordar que aproximadamente dos meses atrás, camino a mi hogar, saturado de ideas, miedos y persecuciones, al llegar al parque “La Alameda” de esta ciudad, escuché el ruido ensordecedor de una cubanísima música y la algarabía de cientos de niños, jóvenes y no tan jóvenes, que disfrutaban de algunas comidas, bebidas y de improvisados aparatos - que salidos de la imaginación y el espíritu emprendedor del cubano - simulaban un parque de diversiones prehistórico. Una improvisada tarima, con sus respectivos animadores, anunciaba el primer Carnaval Acuático nocturno en la historia de Santiago de Cuba. Ya en medio del parque me subí en lo quedaba en una antigua fuente, aún sin agua, por supuesto, para observar las embarcaciones en la bahía. Sin embargo, el instinto de conservación me alertó que ese podría ser un marco propicio para que la Seguridad del Estado a través de sus sicarios atentaran contra mi persona, por lo que de inmediato decidí retirarme del lugar. Al ver aquel espectáculo público, meditaba:¿Qué pensaría un funcionario de la O.N.U. sobre las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba si estuviera de visita en este lugar, al notar toda esa multitud divirtiéndose?, ¿Qué credibilidad podrá darle un Relator para la Tortura a nuestros informes sobre las continuas violaciones de todo tipo o vejámenes a que están sometidos diariamente nuestros presos políticos, si ve hasta familiares de algunos de estos presos disfrutando con la mayor naturalidad de estas festividades organizadas por el gobierno?. Camino a casa trataba de dar respuesta a mis preguntas aceptando algo que ni yo estaba verdaderamente convencido: así es nuestro pueblo, al menos el santiaguero, esa es su idiosincrasia, su tradición, su cultura. Lamentablemente esa aparente “libertad” es la imagen que vendemos para el exterior y el gobierno la aprovecha muy bien para presentarla como muestra de apoyo incondicional al régimen. Ese entretenimiento, que distrae las masas y que llamamos apolítico, precisamente porque no cuestiona y se interpreta como una multitud feliz en las condiciones que vive, es lo que le resulta verdaderamente difícil comprender a los turistas que nos visitan, incluyendo a los extranjeros que estuvieron presentes en el Concierto de Juanes y en el parque santiaguero durante su carnaval acuático. No se puede captar a cabalidad lo que hay detrás de todas esas aparentes buenas intenciones, si no se es parte de esos que se refugian en estas actividades para buscar de alguna manera distracción ante tantas injusticias, sufrimientos y carencias de todo tipo en la que viven. Mientras Juanes y Miguel Bose continuaban cantando: “… Dame una Isla en el medio del mar con el nombre Libertad…” Al tiempo que todo esto sucedía, a mi celular llegaban mensajes de diferentes sitios realizando encuestas para saber si estaba en la Plaza de la Revolución u observaba el concierto por televisión. Otros me pedían comentarios al respecto. Muchas fueron las llamadas recibidas por nuestros compatriotas en Santiago de Cuba según pude conocer después en una pequeña encuesta realizada por esta agencia de prensa, era como si quisieran medir telefónicamente nuestro estado de ánimo o de aceptación, algo que es muy difícil de expresar, aun por lo que lo viven en carne propia. Cuando analizamos las demandas sociales en las reuniones del Municipio de Oposición o en los Círculos Democráticos del Consejo de Relatores de Derechos Humanos es cuando podemos ver cuánto dolor y sufrimiento se ha acumulado en los cubanos durante estos últimos 50 años. Entonces nos darnos cuenta del por qué, algunos de nuestros hermanos nos alertan a tiempo desde el exilio del peligro que corremos y de la necesidad de no quedarnos con las manos cruzadas sin hacer nada. Aunque en los procesos políticos todos los tiempos no son iguales, aquí todo sigue igual, desde las más insignificantes organizaciones de pioneros (escolares de primaria) hasta los medios de difusión están bajo un férreo control. Este régimen ha sido muy calculador y se ha esforzado con sutiles estrategias para no provocar el odio de la mayoría de la población contra ellos y junto a su arsenal de leyes injustas, pero perfectamente diseñadas reducir al pueblo a la obediencia. Así se ha mantenido por más de medio siglo. Nuestros hermanos en el exilio deben de comprender eso y que las cosas por mucho que nos esforcemos, no salen siempre como quisiéramos. . Por eso es necesario que nos apoyen y nos dejen desarrollar nuestras estrategias de trabajo de forma que podamos hacerle más difícil o hasta lo imposible el trabajo a la Seguridad del Estado. Es de vital importancia que se trate de revertir las condiciones de precariedad en la trabajamos y vivimos los opositores en Cuba, especialmente los del Oriente del país y las zonas más aisladas, donde no existe representación diplomática alguna que pueda viabilizar algún tipo de ayuda o logística. El proyecto de los “Municipios de Oposición” en el que estamos realmente imbuidos ha arrancado prácticamente de la nada y así mismo se ha convertido en tremenda preocupación para la Seguridad del Estado. Necesitamos una pequeña ayuda logística para continuar con su implementación y desarrollo. Sin embargo, demás está decir las cosas que urgentemente se necesitan, pero esa ayuda tiene que ser incondicional para realzar nuestro trabajo en los proyectos que estamos llevando adelante. No se no se nos puede condicionar algo que nos pueda hacer parecer como mercenarios, seria la escusa o justificación para que se nos aplique la Ley 88 o Ley Mordaza por la que en estos momentos más de 50 hermanos de la causa de los 75 continúan cumpliendo elevadas condenas. Juanes en una de sus canciones dice: “No voy a darle mi vida al miedo, yo se que Dios está conmigo”. Lamentablemente no todos podemos vencer el miedo, cuando converso con hermanos que llevan mucho más tiempo que yo en esta lucha, algunos que han cumplido largas condenas, me manifiestan su profundo disgusto por la falta de ayuda de todo tipo para más o menos subsistir en los momentos más difíciles. El gobierno por su posición política los estrangula económicamente para que no puedan mantener, aunque sea mínimamente a sus familias. Sinceramente cuando veo esta situación se me oprime el corazón, pues en sus espejos me veo. No obstante siempre recuerdo las palabras de Eliecer Consuegra, ex director de la Alianza Democrática Oriental en un programa que realizábamos con Janiset Rivero para Radio República cuando recordó las palabras de unos jóvenes checos que decían: “Si no somos nosotros, quiénes y si no es ahora cuándo”.
Es necesario que nuestros hermanos aquí y en el destierro se den
cuenta que muchos de los que desde siempre han estado presentes
en la lucha contra el castrismo y a favor de la libertad en
nuestro país ya peinan suficientes canas y a pesar de eso su
vigorosidad y deseos de trabajar son dignos de imitar y debemos
primero que nada respetarlos. De lo contrario estaríamos cayendo
simplemente en el juego de la Seguridad del Estado que lo que
quiere en primer lugar es dividirnos y hacer pasar a todos los
opositores como colaboradores a su servicio. Me refiero
directamente a mis hermanos
Frank Reyes López, Presidente del Gobierno de Oposición
Municipio Santa Clara y a José Agramonte Leyva, que parecen
desconocer que la Seguridad del Estado es la que articula todas
estas divisiones y confusiones entre nosotros y muchas veces
hasta inconscientemente nos prestamos para el juego en
detrimento y perjuicio para nuestra propia causa. Para que
tengan idea del férreo ataque de la Seguridad del Estado contra
el Municipio de Oposición de Santiago de Cuba les pongo algunos
ejemplos: ü Luego de realizar una marcha pacífica el paso día 21 hasta el Santuario del Cobre, activistas de diferentes organizaciones entre el que se encontraba el Presidente del Municipio de Oposición de Palma Soriano, Ángel Lino Isacc Luna, fueron citados y están bajo prohibición de salir del municipio hasta que no se les termine de implementar un expediente por “Propaganda Enemiga” De más está decir que Gerardo Sánchez Ortega desconoce el motivo de esas llamadas y el objetivo que persiguen con hacerse pasar por él. Mientras tanto exhorto a nuestros hermanos dentro y fuera de Cuba, que llenemos nuestros corazones de amor, y no nos prestemos para el juego que la Seguridad del Estado siempre trata de imponernos. No nos ataquemos nosotros mismos y mucho menos a aquellos hombres de valor que desde hace muchísimos años han dado prácticamente su vida en aras de la libertad de nuestro pueblo. Es necesario que nuestras mentes se abran y la concordia reine entre nosotros. Esta lucha es dura y difícil, pero es necesario cambiar la estrategia, como decía Juanes: “It´s time to Change” |