Heridos, por el doble filo y algo más.
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago de Cuba, 7 de abril - (www.aplopress.com)
Como se había advertido, las huelgas de hambre son un arma de doble
filo.
Franklin Pelegrino del Toro, quien se encontraba en una huelga de
hambre hace 40 ddías,
tuvo que retirarse de la
misma
sin alcanzar resultado alguno, y sin lograr igualar el record
impuesto por Orlando Zapata Tamayo. En igual encrucijada se
encuentra Guillermo Fariñas, que va prolongando en el tiempo una
actitud, que aunque meritoria, no se ajusta a los compromisos de una
huelga de hambre. El que asume la decisión de inmolarse en una
huelga de hambre, no puede exigir servicios médicos, ni aceptarlos,
al menos en
estado
consciente. Ya es hora que abandone esa posición, pues con ella está
perjudicando la causa que trata de defender.
El ejemplo de Orlando Zapata Tamayo, está por encima de la capacidad
de respuesta de nuestros opositores. No tenemos los cubanos una
cultura de inmolación.
No
digo de suicidio, porque realmente la población cubana tiene un alto
índice de suicidio, pero por causas emocionales, no políticas. Las
huelgas de hambre no se abandonan por petición de nadie.
El
que está decidido a suicidarse, no puede justificar su cambio de
decisión, debido a la solicitud realizada por amigos y familiares.
Hay que ser honesto,
en
realidad no
había
intención de suicidarse. Para abandonar una huelga de hambre siembre
sobrarán
los argumentos y justificaciones, lo que si no hay siempre es
voluntad para
continuarla.
Este tipo de ensayo es peligroso, pues descalifica y desnaturaliza
la realidad de nuestra causa, a la vez que desvía a la atención
sobre nuestros verdaderos objetivos y les da fuerza a nuestros
adversarios. Es moralmente doloroso verse caer vencido ante la
intransigencia
y la capacidad de fuerza
del enemigo. La posición histórica de indolencia de nuestra cúpula
gobernante, nos obliga a meditar bien las cosas, no vaya a ser que
nos traicione la voluntad,
y el remedio sea peor que la enfermedad.
La
oposición
también
se encuentra
en
una encrucijada ante el emplazamiento de Reyna
Luisa
Tamayo Danger, quien hizo
un llamado a salir a las calles los
domingos en todos los municipios del país. Ella cumplió su palabra y
el domingo pasado salió a la calle, incluso bajo fuertes amenazas,
que se hicieron realidad, cuando fue golpeada por una turba
parapolicial. Sin embargo, no he escuchado de forma directa o por
los medios que se escuchan aquí, como Radio Martí y Radio República,
que líderes de la oposición interna u organización alguna se haya
pronunciado en apoyo
al llamado
de Reyna Luisa Tamayo y más que eso,
anunciar que en su territorio
ya se están organizando para llevar a cabo la iniciativa.
La euforia de las huelgas de hambre
ya
está terminado y las expectativas que se produjeron con las marchas
de las Damas
de Blanco
también, a no ser que
estas
últimas
eleven
su protagonismo,
sostengan
su crecimiento y
se
movilicen
hacia sitos de gran población.
No obstante,
la oposición tiene que buscar como mantener en ambiente el clima
político
actual
y enrumbar la lucha, hacia la lucha social, pues acciones
individuales por heroicas que sean, no tumban gobiernos, y
totalitarios menos.