“Carlos Serpa Maceira muerto entre dos mundos”
Lic. Ernesto Vera Rodríguez*
Santiago de Cuba, 3 de marzo del 2011 - Carlos Serpa Maceira, ex
periodista independiente, devenido en el agente Emilio de la
Seguridad del Estado, nos obliga a interiorizar en el tema, y no
reaccionar a la ligera, porque esa es la razón de la trampa tendía
por el régimen, que ha moldeado de tal forma a nuestra sociedad, que
en su conjunto, la de afuera y la de adentro la hace reaccionar a su
forma y manera y el ciclo se repite, jugando a los espías, desde el
hombre de Maisinicú, pasando por los infiltrados de la “Primavera
Negra” del 2003 hasta estos dos últimos, Serpa y Moisés.
Quien conoce los métodos de la Seguridad del Estado heredados de la
KGB (Comité
para la Seguridad del Estado)
soviética saben que con el sacrificio de supuestos agentes logran
varios propósitos, demostrar que tienen todo bajo un control
estricto de vigilancia: la teoría del “Gran Hermano”, entretener a
la oposición y los medios, para que pierdan el tiempo en discusiones
banales y mantener la desconfianza de unos contra los otros.
Sin embargo, no he escuchado un razonamiento objetivo del asunto, lo
primero, qué importancia tiene un agente infiltrado como periodista,
si el papel de la oposición es divulgar todo lo que hace, más, si la
característica de un sistema totalitario es la censura. ¿Qué
objetivo tiene un agente de la Seguridad del Estado dando a conocer
todo lo que el régimen oculta?
La estrategia del régimen ha fallado una vez más, no sólo por lo
repetitivo del método, sino por la mediocridad de la historia que
entregó al público. El prefabricado discurso, el abrazo sin
emoción, y las frases sacadas de contexto hacen de este el peor
“destape” de agentes de todos los tiempos.
En el video presentado por el gobierno, hacen tantos recortes de
aquí y de allá, que la edición deja a Laura Pollán dando una
explicación sin sentido, acerca de una supuesta suma de dinero
recibida, que no permite entender a qué se refería, ni por qué razón
decía esto, etc.
Tanto en el reportaje titulado “Los peones del imperio”, como sus
declaraciones a los diferentes medios oficialistas, los argumentos
de Serpa son contradictorios, muestran las huellas de alguien
inconsistente, chantajeado y que ahora se encuentra muerto entre dos
mundos, que ya no le pertenecen. La policía política sabe que lo
utilizó, que le dará el protagonismo por el tiempo que le sea
necesario y como “ente político” en la oposición ahora y después
seguirá muerto, aun en una Cuba democrática.
El Centro de Estudios Estratégicos para la Democracia Proactiva,
entre sus objetivos tiene, estudiar los defectos y virtudes de la
causa cubana, evaluando como proyecto sus puntos fuertes y débiles,
por lo que el uso de agentes y sus oportunos destapes no escapan de
nuestro análisis, al que incluimos en el Capítulo titulado, La falsa
oposición.
No podemos seguirle el juego al régimen y sobredimensionar este acto
impropio de Carlos Serpa, si tomamos en cuenta que el mismo estaba
inactivo hace más de 9 meses y la oposición se mantuvo trabajando.
Incluso, el CEEPA se fundó después de Serpa caer en desgracia o el
anonimato y hemos logrado mantener un buen soporte mediático.
A pesar de lo controversial que resulte, algunos argumentos de Serpa
Maceira no se pueden obviar, incluso muchos de ellos fueron
expuestos por el funcionario de la Oficina de Intereses
Jonathan Farrar. Ahora lo
inteligente no es perder el tiempo en analizar el papel de Serpa y
de los Serpas que continúan, sino replantear los efectos negativos
que enfrenta nuestra causa. En los 16 años que lleva el programa de
refugiados políticos y religiosos, nominalmente se contemplan 6 mil
visas anuales, que de haberse cumplido serian 96 mil refugiados que
han llegado a los Estados Unidos. Si los cubanos por escapar de la
Isla han arriesgado por años la vida en el mar, tratando de llegar a
tierras de libertad, qué no se haría por conseguir una visa como
refugiado.
No hay labor humana que no implique el uso de recursos, en política
es indispensable y en países como Cuba imprescindibles. Si alguien
ha hecho mal uso de los recursos recibidos, en ellos hay varios
culpables, los que los envían y no fiscalizan el resultado de los
mismos, quienes no supervisan el destino de los fondos que otorgan y
el inadecuado financiamiento a proyectos fallidos, muchas veces
importados de otros procesos históricos.
De todo esto lo que hay es que sacar conclusiones, es indudable que
la oposición tiene que llegar a la población, involucrarla en una
nueva visión política y alcanzar una base social. Se necesita
llevarle un nuevo mensaje político práctico, encabezando sus
demandas y con un discurso claro de qué pretendemos y cuál es la
Cuba que le queremos legar a nuestros descendientes.
Debemos dejar de ser una oposición hacia adentro y convertirnos en
una fuerza capaz de representar al ciudadano de a pie, mostrarle el
camino de cómo puede darle de comer a su familia y vivir con
dignidad, sin que todo esté condicionado a su comportamiento
ideológico y construir los cimientos jurídicos para evitar otra
dictadura en nuestra historia.
La oposición debe encabezar cualquier levantamiento popular que
ocurra en Cuba, y no dejar a su suerte a aquellos que tengan el
arresto para tomar las calles. Tenemos que dejar de pensar en las
importaciones de levantamientos y sí de crear el nuestro, atendiendo
a nuestras circunstancias, tradiciones y a las fuerzas con las que
contamos.
Los que desde el exilio tienen la posibilidad y la voluntad de
apoyar la causa de todos, que realmente lo hagan ayudando a los que
demuestren resultados concretos y no servir de soporte a nombres
famosos y proyectos irrealizables, porque con la democracia se
benefician por igual los que se sacrifican por ella y los que no se
sacrifican por nada.
Los primeros que les pasan la cuenta a estos supuestos súper agentes
son sus propios familiares, quienes se acostumbraron a disfrutar del
dinero del “enemigo” y que ahora lo perdieron todo por haberse
convertido al comunismo. Si, no pregúntenle al hijo de Manuel David
Orrio, cómo le cambió la vida después que declararan a su padre
agente de la Seguridad del Estado.
Al final de sus declaraciones tanto Orrio como Serpa llegaron a las
mismas conclusiones. Orrio dijo que por qué le hacían en eso, cuando
estaba en su mejor momento y Serpa alegó, que lamenta que ahora no
podrá seguir siendo “útil” a la Revolución, así que ya él sabe lo
que le espera, quizás extrañe el modus vivendi que ahora ataca o se
arrepienta de la decisión tomada, que le conllevará a vivir en total
oscuridad.
*El Licenciado Ernesto Vera Rodríguez es abogado de profesión y
Director General del Centro de Estudios Estratégicos para la
Democracia Proactiva, CEEDPA “José Ignacio García Hamilton”.