Fondos para qué y para quiénes.
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago
de Cuba, 22 de junio - (www.aplopress.com)
En un reporte publicado por el periódico Granma el pasado 9 de junio,
titulado:
“EE.UU. libera fondos para subversión en Cuba” se dio a conocer que
el Departamento de Estado y la Agencia de Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) liberaron 15 millones de dólares
destinados a programas que buscan fortalecer la democracia en Cuba.
Los fondos que deberán distribuirse en los próximos meses han sido
objeto de cuestionamientos por muchos opositores, que se preguntan:
¿para qué y a quiénes serán asignados? Si los fondos siguen siendo
utilizados para los mismos proyectos y administrados por las mismas
personas, el Gobierno cubano no tiene de qué preocuparse. El
resultado será el mismo que hasta ahora, y el fracaso ya está
asegurado. Esos fondos, no tendrán impacto positivo alguno, en este
tedioso proceso de democratizar a Cuba.
Las Agencias norteamericanas llevan más de 10 años asignando fondos,
a organizaciones radicadas en el exterior, para proyectos
relacionados con la transición democrática en Cuba. Sin embargo, los
resultados han sido insignificantes, si se tienen en cuentas los
montos otorgados.
Si el Gobierno cubano tiene el país sometido a un inmovilismo
político, la oposición, tanto interna como externa no se queda atrás.
Incluso, es como si el espíritu del totalitarismo se hubiese
encarnado en todos. Cada cual se cree dueño de la verdad absoluta y
del proyecto adecuado. Eso hace que los fondos lleguen a
determinadas personas y a determinados proyectos, muy reducidos por
cierto. Y lo peor es que no hay seguimiento ni resultados medibles,
por los que se tengan que rendir cuentas.
El trabajo y los métodos de la oposición en el contexto de una
sociedad totalitaria tienen sus propias peculiaridades. Las
estrategias y metas deben
ser
trazadas por aquellas personas que tengan
experiencias directas de este tipo de sociedades. Ese ha sido el
fundamental error que se ha cometido en el otorgamiento de los
fondos: la falta de percepción de qué realmente se necesita y que se
debe hacer, pues el criterio que prevalece es el de personas que
viven en sociedades democráticas, que ni siquiera están al tanto de
la dinámica de la lucha y se siguen patrocinando proyectos, que ya
perdieron su impacto coyuntural.
La única fórmula efectiva para aprobar proyectos es mediante la
licitación. Sin embargo, la licitación exige que los que compiten
tengan la oportunidad de defender sus proyectos, junto a todos los
proponentes. En este contexto, se impone que los proyectos, aunque
por razones lógicas se elaboren en el exterior, sean discutidos por
las organizaciones recipientes o ejecutantes en Cuba, con un
representante de la Agencia norteamericana proveedora de los fondos,
que pudiera ser en la Sección de Intereses de los Estados Unidos en
la Habana.
El desconocimiento de cómo implementar mecanismos efectivos para
acelerar la democratización de Cuba ha llevado a cometer errores y
gastos innecesarios de los fondos. El poder de convocatoria y la
capacidad movilizativa que le falta a la oposición se ha tratado de
alcanzar mediante la entrega de productos y medicamentos, o sea, una
especie de clientelismo totalmente disfuncional. La percepción del
rol que juegan los equipos de trabajo y soporte para documentar las
violaciones los derechos humanos como las computadoras, cámaras
fotográficas, grabadoras, copiadoras, impresoras, etc. debe
valorarse con severidad. La mayoría de esos equipos terminan en
manos de los órganos de la Seguridad del Estado y otras veces son
dejados a familiares que no se vinculan a la oposición o son
vendidos en el mercado negro para financiar los gastos de la salida
del país, por aquellos que se acogen al programa de refugiados.
Si alguien duda de estas aseveraciones, los invito a realizar un
inventario de los medios básicos otorgados por estos programas desde
su implementación y comprobar cuántos están en funciones de la
oposición y la sociedad civil actualmente.
La falta de reconocimiento legal, con su correspondiente personería
jurídica, impide las auditorias de las organizaciones, que garantice
el uso correcto de los recursos asignados. Además, el gobierno
considera ilegal todos los medios y equipos otorgados por
instituciones que no sean de su beneplácito, lo que permite las
confiscaciones de los mismos cuando así lo considera.
Una de las características de los regímenes totalitarios es el
control de los recursos para impedir la actividad política en su
contra. Las consecuencias son tan graves, que los ciudadanos, aun
aquellos que disponen de medios económicos, se abstienen de aportar
fondos para la causa. Esto obliga a la dependencia de fondos
externos, incluso de Agencias extranjeras.
La necesidad de fondos y la imposibilidad de un adecuado control y
uso de los mismos, pareciera situarnos en un callejón sin salida.
Esta situación implica que deben tomarse una serie de medidas que
permitan que las cosas se comporten de una forma diferente. La
primera medida sería cambiar las normas de los acuerdos migratorios.
El status de refugiado político solo debe otorgarse a las personas
que hayan cumplido sanciones por motivos políticos.
La oposición debe organizarse institucionalmente, definir sus
perfiles para que cada agrupación juegue su papel: los partidos
políticos, hacer política bajo un programa de interés ciudadano y
las organizaciones de la sociedad civil, cumplir lo estipulado
internacionalmente, para poder representar la sociedad en su
diversidad. Con esta estructura, se puede corresponder mejor con los
propósitos de los recursos asignados, que deben ser fundamentalmente
en dinero en efectivo, para pagar los bienes y servicios que
realmente se necesitan y son más difíciles, casi imposibles de
impedir por el gobierno.
La estructura que mejor puede vincular a la oposición con la
comunidad es la de los Municipios de Oposición. Los municipios por
definición son la representación política que nace y se sustenta de
la inquietud social. Por su carácter de gobernabilidad democrática
cuentan con los mecanismos para controlar y manejar los recursos con
la transparencia necesaria. Ya se decía: “No es que todos los
hombres sean honrados, sino que existan los mecanismos para que
todos los hombres se comporten honradamente”.
Los municipios por ser la forma de administración pública concebida
y aplicada a nivel internacional, exige desde ya, la preparación de
cuadros bien capacitados para el ejercicio democrático. Una
trayectoria de servicio que pueda ser identificada por la población,
les daría las posibilidades reales de ganar ante una posible campaña
electoral amañada por el régimen, bajo las argucias del Socialismo
del Siglo XXI.
Sin embargo, los proyecto que más se corresponden con las
prioridades internacionales, como los relacionados con la
gobernabilidad democrática, en nuestro caso los Municipios de
Oposición, no han sido tomados en cuenta para recibir
financiamientos.
El Proyecto de Desarrollo Cívico Rural Cubano, que agrupa las
principales organizaciones de la sociedad civil rural ha presentado
un sinnúmero de solicitudes, siendo reiteradamente denegadas, lo que
demuestra que no es de interés de las Agencias norteamericanas.
Lo paradójico es que el Congreso norteamericano fue flexible, a la
hora de venderle productos agrícolas y alimentos al Gobierno cubano
y no se es capaz de apoyar a los campesinos independientes privados,
para que produzcan sus propios cultivos. Ese bloqueo a los
productores privados es que el debe ser levantado, primero por el
Gobierno cubano y luego por el Gobierno norteamericano.
El que tenga duda o alguna inquietud sobre lo que aquí se plantea
puede contactar con Pedro Antonio Alonso Pérez, Director del
Proyecto Cívico Rural Cubano, Promotor de los Municipios de
Oposición y Fundador de la Alianza Nacional de Agricultores
Independientes de Cuba en 1997 y aún se mantiene en la lucha sin
abandonar el país. Teléfono Celular: 53 53
340 145