La guerra cibernética y el totalitarismo
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago de Cuba, 12 de agosto del 2011 – Aquí en Santiago de Cuba,
y hay referencia que en varias partes del país, los jóvenes entre
los 12 y 16 años de edad se han convertido en un dolor de cabeza
para el régimen y los servicios de inteligencia de la policía
política, que no saben ya que hacer para acabar con el robo
cibernético.
Lo principal es que tienen la motivación y la destreza suficiente:
su mundo es la Internet, los celulares, los mensajes de texto y todo
lo que sea burlar lo prohibido. Se conectan hasta con celulares que
tienen WIFI
a
la red, que es totalmente inalámbrica. Muchas veces sus
padres no saben lo que hacen sus hijos
hasta tan tarde
en la noche en estos
trajines de la Internet,
pues
son las dos de la madrugada y están
descifrando códigos y contraseñas con programas piratas y entran
invisibles
en la red. Luego tienen un sistema de redes que se
conectan entre sí, y se pasan unos a otros las informaciones que
bajan de internet. También hay técnicos y profesionales que venden
los códigos de acceso a la red de los organismos gubernamentales.
Pero lo que más llama la atención es que las circunstancias en la
que se mueven estos muchachos los lleva a no tener miedo, porque el
acceso a la información los lleva a ver lo que está pasando en el
mundo entero: la realidad de Egipto, Libia, Siria, España y ahora
Gran Bretaña, ellos se consideran parte de ese movimiento mundial y
tratan de imitarlo, por lo menos hasta ahora rompiendo el acceso a
la información.
Esto no es un fenómeno nuevo, muchas personas, incluso opositores
los vienen utilizando hace rato, pero no se ha querido divulgar la
noticia, porque muchos piensan que les afecta y se va acabar el
acceso a la red. Sin embargo, los Servicios de Inteligencia del
Gobierno cubano sabían lo que se les venía encima con la entrada de
la Internet. Por eso adelantaron la campaña denominada, la “Batalla
de ideas”.
Y la incipiente oposición cubana también la aprovechó muy bien desde
sus inicios. Hay que reconocer a los pioneros de la web, como Rosa
Berre, de Cubanet. Algo que la memoria histórica ha olvidado un poco
y le ha indilgado
su
protagonismo
al
movimiento bloguero, que tiene
sus raíces, precisamente
en la red de sitios,
que por disimiles
maneras se las arreglaban para obtener la información. Aquí en
Santiago de Cuba,
recordamos los fundadores de la Agencia de Prensa
Libre Oriental, como Juan Carlos Céspedes Isalgué, uno de sus
primeros directores, quien interceptaba la línea telefónica de la
Escuela de Cuadros de la CTC, en Santa María, para colgar en una
mata de mangos
un aparato telefónico, mientras uno de nosotros les
daba conversación al CVP (agente del Cuerpo de Vigilancia y
Protección). Así se lograba muchas veces la comunicación con el
exterior.
Luego vino la comunicación por fax, y la tecnología ha ido avanzando
en la misma medida que avanza el ingenio humano, para romper las
trabas del totalitarismo. Hoy la guerra cibernética se ha agudizado,
mientras un ejército de jóvenes se incorpora a esta nueva forma de
lucha contra el totalitarismo. Pero hay que potenciar la iniciativa
y la oposición debe asumir el reto y tomar la ofensiva.
Sobre el tema comentaba Pedro Antonio Alonso, Director del Proyecto
de Desarrollo Cívico Rural Cubano y Promotor de los Municipios de
Oposición: “Hemos seguido de muy cerca este fenómeno,
y ya es hora de
ir creando a nivel de municipio los clubes juveniles de
hackers
y apoyarlos en la medida de las posibilidades, porque ellos son los
que van formando la nueva conciencia social y están en contacto
directo con la realidad, tanto interna como externa.
Se están
convirtiendo en unos verdaderos libre pensadores.”
No obstante, este fenómeno debe ser cuidadosamente estudiado, para
determinar sus verdaderas motivaciones e intereses, y su ciclo de
motivación de acuerdo a la edad, ya que precisamente este grupo de
12 a 16 años es proclive a estas actividades, porque está contra
todo lo prohibido, aunque no tenga una línea de acción y una base
ideológica. Además, a esa edad esos jóvenes no tienen una
responsabilidad social ante la familia por la que preocuparse.
Su
principal intención no es abandonar el país, algo que si sucede con
las generaciones un poco más avanzadas. Tampoco existen en Cuba las
estructuras para canalizar las inquietudes políticas y sociales,
por lo que hay que trabajar en ese sentido. El Centro de Estudios
Estratégicos para la Democracia Proactiva, José Ignacio García
Hamilton está tomando carta en el asunto.
Una buena iniciativa seria que los padres opositores, dejaran a un
lado el supuesto falso proteccionismo, y vincularan a sus hijos en
estas edades elegibles, con estas redes de hackers sociales, ya que
tienen la destreza y a la vez, como hacer más útil la información.
En este sentido lo que llevan la delantera son los hijos de aquellos
padres que tienen mejor desenvolvimiento económico, los hijos de los
que están cumpliendo misión en el extranjero y los que tienen
familiares en el exterior. Incluso, los hijos de muchos funcionarios
del gobierno son miembros de estas redes, porque en cada casa que
hay
una
computadora conectada a la Internet y hay un joven, éste siempre
tiene uno o dos amigos y así se va regando y se va corriendo la voz
de la realidad informativa.
Hay que ver los que estos muchachos son capaces de hacer con
computadoras viejas y accesorios que compran a altísimos precios,
como memorias WIFI, celulares con WIFI y routers. Es impredecible la
evolución de este fenómeno de la informática, pero de lo que si
estamos seguros, que en la medida que se vaya incrementando la red y
la disponibilidad de algunos recursos será algo incontrolable. Si
esto es ahora, en un año, qué estos jóvenes no serian capaces de
hacer, y desde ahora les digo, que me pueden escribir a:
victorernestosanchez@ymail.com
ya que gracias al ingenio de estos niños, yo también tengo
comunicación por aquí.