La silueta
por Juan Carlos Hernández
Director APLOPRESS.
El
cuerpo como por inercia se mueve, ventanas que se abren
discretamente y puertas que se cierran de un portazo, vecinos que
con miedo se acercan y autos patrulleros que con su presencia y
números negros indican la magnitud del acontecimiento. Al ritmo de
la tradicional y contagiosa conga santiaguera, la atmosfera de la
irredenta ciudad invoca a sus ancestros y no solo tiembla la tierra,
los cuerpos de guardia de los hospitales, también se
estremecen.
Video de la conga santiaguera.
¡Yambambó,
yambambé
!Replica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo,
baila yambó sobre un pie. 1
La
silueta del puñal se esculpía entre cuello y espalda, tal cual roca
o rígido mármol el cuerpo se resiste abandonar el ritmo de los
tambores y el rugir de la trompeta china.
El negro
canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va. 1
Pero ya
no, ya no se va y junto al blanco, el amarillo y azul, se olvida de
amar al prójimo como a sí mismo y su miseria humana nubla su mente y
endurece su sufrido corazón y cual cimarrón acomete.
Tamba,
tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba;
¡yamba, yambó, yambambé!
Hojas,
velas, fragancias, collares, ¡Ay! ¡ay! ¡ay!, y como Maceo, con tanta
fuerza en la mente como en el brazo, sobre sus hombros - la lanza
hundió - hasta las cenizas del fuego que consumía una caldosa de
barrio y un trago de barato ron.
Uno,
dos, veintidós. Hoy el sepelio salió del Callejón de Fariñas, un
joven de 18 años fue llamado a la gloria del Señor, y el Sierra
Maestra, mi periódico local, como de costumbre o por pensar
propietario del estrecho paso al hermano Guillermo Fariñas, nada
publicó.
Qué pasa
en Santiago de Cuba, quien se preocupa de sus guapos, chulos,
jineteros, bisexuales, lesbianas, homosexuales y metrosexuales, que
día a día salen a luchar la calle para sobrevivir o escapar,
de ellos nadie quiere hablar. Varias mesas redondas tendría que
realizar el gobierno para intentar justificar la enajenación, los
suicidios, violencia, frustración, y desesperación en que está
sumida buena parte de esta juventud que ya no cree en este proyecto
social, simplemente están en contra y a pesar de bastonazos y
amaneceres en unidades de policías, continúan regresando al parque
en busca de una extranjera, extranjero o ambos aunque sean de
Francia o de Marte.
Si de
estos jóvenes, nuestra experimentada prensa “La más calificada del
mundo” ni murmura que será de otros valientes muchachos y muchachas,
que desafían día a día a la Seguridad del Estado y bajo la
protección de Dios, tratan de hacer ver a su vecino y al mundo la
verdadera realidad de nuestra nación.
La
axiología y la ética nos enseñan que los valores cambian de una
época a otra, a tono con la realidad histórica que se vive y tomando
en cuenta los intereses generacionales y el desarrollo económico,
político y social del país en un determinado periodo de tiempo, por
eso hoy nuestra sufrida patria está recogiendo lo que sembró. Y
aunque incline mi balanza a la insuficiencia de nuestros dirigentes
y a los errores en la administración de cada uno de los sectores
importantes de la economía del país, 51 años de adoctrinamiento
comunista nos están pasando la cuenta.
El propio Roberto Fernández Retamar, en su artículo
titulado:
¿Crisis de valores en Cuba?, nos muestra que
tendencias como, el
abandono de las buenas costumbres, normas morales, de
convivencia social y de respeto mutuo; y el incremento de las malas
conductas sociales, entre otras, han crecido con la Revolución.
Como diría nuestro Poeta Nacional y periodista
Nicolás Guillén:
De Sóngoro cosongo.
1
1.-
Nicolás Guillén, Libro de los Sones, Canto Negro.