
INDICE
INTRODUCCION 3
CAPÍTULO
I DEFINICIONES, CLASIFICACION Y PRINCIPIOS 5
CAPÍTULO ll CONSTITUCIÓN Y
FORMALIDADES 6
CAPITULO III REGIMEN ECONOMICO
11
CAPÍTULO IV ÓRGANOS DE DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN
13
CAPITULO V FUSION, INCORPORACION 21
CAPITULO VI DISOLUCIÓN Y
LIQUIDACIÓN 21
CAPITULO VII RELACIONES CON EL
ESTADO 22
CAPITULO VIII DISPOSICIONES
FINALES 23
1ra Edición - Enero 2009
Introducción
La MICROEMPRESA ASOCIATIVA SOLIDARIA, es un modelo de empresa,
que tiene como función principal satisfacer por igual las
aspiraciones de sus socios, quienes a su vez serán los encargados de
su realización. Las aportaciones de los socios van desde capital
monetario, recursos materiales, trabajo de organización hasta
trabajar directamente en la empresa.
Es una organización económica productiva, donde la
aportación hace socio. Se puede ser socio individual o institucional,
pública o privada. Por tanto se puede ser accionista sin necesidad
de ser trabajador de la empresa, lo que permite la capitalización de
la empresa y la adquisición de más capital de inversión. Todos
estarán sujetos a lo estipulado en los Estatutos y Reglamentos
Internos que se fijen por la Asamblea de Miembros.
Inclusive, los asociados podrán incorporar además,
como capital de aportación la remuneración recibida por su
actividad laboral, servicios, tecnología y otros activos necesarios
para el cumplimiento de los objetivos de la empresa.
Las MICROEMPRESA ASOCIATIVA SOLIDARIA, tiene
como objetivo la producción, comercialización, prestación de
servicios y la adquisición de insumos básicos de sus miembros.
Esta empresa convierte a los asociados en sus
verdaderos dueños, enfatizando su derecho al control y dirección
empresarial como razón social. Es una empresa con todas las
prerrogativas de la empresa privada, pero con un carácter
obligatorio en cuanto a la asistencia social y solidaria para con
los socios, sus familiares y la comunidad.
Desde aquí, se podrá asumir el desafío de un rediseño
de sus formas organizativas para procesos productivos y asociativos
alternativos, que si bien forman parte de la economía social
solidaria, en general no siempre están articulados con el movimiento
cooperativo, por lo que ha sido insuficiente para lograr un
desarrollo sostenido y armonioso, más que lo anterior señalado, se
necesita el interés individual hecho colectivo para el bien y
disfrute de todos.
Debemos tener presente el proceso de profundas
modificaciones y cambios económicos, políticos, sociales y
culturales que afecta por igual a países avanzados y en desarrollo,
se han puesto en marcha procesos de reconversión y adaptación de las
economías nacionales, sus regiones, ciudades y comunidades, que en
muchos casos, tienen un alto costo social en términos de empleos y
en términos de desarticulación del tejido productivo. El movimiento
asociativo y/o cooperativo está menos preparado para asimilar estos
cambios.
Esta realidad obliga a actuar rápidamente, partir de
lo particular a lo general, de lo individual a lo colectivo. El
proceso de reconversión debe empezar con pocos productores asociados,
con pocos rubros, con tecnologías elementales, en pequeñas
superficies y usando fundamentalmente los recursos disponibles, en
posesión legal de los socios.
En este proceso interactivo y en el marco de un
entorno social y territorial específico, permite aprovechar la
capacidad para desarrollar, mejorar, innovar, “apreender” (incorporar
creativamente) nuevas prácticas productivas; también la capacidad
de incorporar y desarrollar innovaciones en el plano social y
cultural.
Se debe comenzar en pequeña escala, que permita
hacerlo con recursos propios u otros legalmente disponibles,
consecuentemente se disminuye la dependencia externa y se evitan
riesgos innecesarios.
Además, de esta forma es más fácil alcanzar mayor
perfección y con ello lograr resultados más concretos y más
contundentes; éstos al ser más visibles y más impactantes,
contribuirán a elevar la autoestima y la confianza de los asociados,
al comprender que son capaces de eliminar, en el presente, pequeños
problemas y las causas internas de su subdesarrollo, así se sentirán
estimulados a solucionar en el futuro, los grandes problemas y a
organizarse para conquistar la eliminación de las causas externas a
su entorno.
Deben desarrollarse todas estas actividades bajo una
unidad económica integral. La tendencia a considerar al productor
como único actor es una concepción errónea, que deja fuera a otros
actores de casi igual importancia para la integralidad de la
actividad y que están dentro de la comunidad. Es justo reconocer
que, en el transcurso del tiempo, por muchas razones se relacionan
entre sí.
El momento demanda con suma urgencia un nuevo modelo
de organización de los productores y la producción, los que hasta
ahora conocemos; no produjeron los resultados que dieran al traste
con un mejoramiento en el nivel de vida de los ciudadanos.
El efecto multiplicador de unos pocos productores,
que logran metas de gran impacto, es mucho mayor que el efecto de
muchos que obtienen irrelevantes resultados; lo anterior es
especialmente importante si se considera que los éxitos deberán "saltar
a la vista" para que se difundan por sí solos.
Esta es una buena oportunidad para que Organismos
Internacionales, Fundaciones y todos los comprometidos con el
Desarrollo, Rural principalmente; pongan fe y voluntad política en
esta novedosa iniciativa.
¡EL FUTURO DEPENDE DE LO QUE HAGAMOS POR NOSOTROS
MISMOS, NO DE LO QUE OTROS HAGAN POR NOSOTROS!
Los
autores
Los interesados en conocer más
sobre este novedoso modelo de organización socioeconómica u obtener
los
Principios y Fundamentos
Básicos de las Microempresas Asociativas Solidarias,
pueden
solicitarlo mediante correo electrónico a:
proyectorural@thecrdp.org