LOS MUERTOS MANDAN, NO LOS PODEMOS OLVIDAR
Por: Juan Carlos Hernández Hernández
Director APLOPRESS.
Santiago de Cuba, 23 de abril- (www.aplopress.com)
Al cumplirse los dos primeros meses de la muerte del hermano de
lucha, Orlando Zapata Tamayo, hemos querido mantener vivo el
espíritu de lucha de uno de nuestros últimos mártires y por tanto,
revivir esos días agónicos de su vida, en una huelga de hambre hasta
su muerte. En el día de hoy traemos el testimonio de Idalmis Núñez
Reinoso, quien participara en el acto de protesta en la ciudad de
Camagüey, para llamar la atención sobre la situación de Orlando
Zapata Tamayo y con ello tratar de evitar, lo que trágicamente
sucediera luego.
Tenemos una solemne deuda con nuestros mártires y debemos empezar a
saldarla con un saludo nacido del corazón que siente y de la
conciencia que piensa. Acudir a la memoria viva del gran sacrificio
independentista realizado por el pueblo cubano desde 1968, cuando
Carlos Manuel de Céspedes lanzó en Yara el grito de “Viva Cuba
Libre” hasta la propia generación que derribó la dictadura de
Fulgencio Batista, para hallarle paralelos a la Cuba de nuestros
tiempos nos permite demostrar que las calamidades innumerables y los
excesos repulsivos de la anterior dictadura fueron enormes, pero hay
en la reciente un sello de crueldad más grande y más censurable.
Una marcha cívica, que para muchos fue una rememoración de la
insurrección de “Las Clavellinas”, recorrió las céntricas
calles de la ciudad de Camagüey en apoyo a Orlando Zapata Tamayo
Danger, a principios del mes de febrero de 2010. Una representación
de organizaciones defensoras de los derechos humanos, encabezada por
la Alianza Democrática Oriental clamaba por la vida del hermano que
convalecía en el hospital provincial de Camagüey “Amalia Simoni”.
Una de las voces que imploraba por la vida de Orlando Zapata Tamayo,
en la tierra del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, era la de
Idalmis Núñez Reinoso, delegada de la Federación Latinoamericana de
Mujeres Rurales en el municipio de Santiago de Cuba y Presidenta del
Partido Republicano Cubano, quien accedió a conceder una entrevista
para nuestra agencia de prensa, APLOpress.
Juan
Carlos Hernández Hdez.
(Hdez.) ¿Cuándo y a qué
hora llegan ustedes al hospital “Amalia Simoni” en la ciudad de
Camagüey?
Idalmis Núñez Reinoso
(Idalmis): Todos los
hermanos, junto a Reina Luisa Tamayo Danger, madre de Orlando Zapata
y Reina María llegamos al hospital “Amalia Simoni” sobre las 8 de la
mañana del pasado 3 de febrero. Reina trató de entrar para darle
agua y asear a su hijo, pero no la dejaron penetrar. Instantes
después nos percatamos de la presencia en el lugar de la Policía
Política.
Hdez:
¿Ante la inconmovible posición asumida por los responsables del
hospital que impedían el acceso de Reina y a ustedes, a pesar que
conocían la gravedad de Zapata, qué decidió hacer la dirección del
grupo?
Idalmis:
La ira nos dominaba, pero sabiendo del carácter pacífico de nuestra
lucha, decidimos mantenernos en el lugar exigiendo el derecho de
Reina a visitar a su hijo. Hasta pasada las 4 de la tarde
permanecimos en el lugar, pero al no poder cumplir tampoco con
nuestro objetivo de visitar al hermano Zapata, decidimos ir hacia el
centro de la provincia de Camagüey, específicamente a la dirección
de la Fiscalía Municipal, para que Reina Luisa hablara de la
situación que estaba presentando y consiguiera una autorización para
ver a su hijo.
Hdez.:
¿Lograron ser atendidos y obtuvieron alguna respuesta de los
funcionarios de la Fiscalía?
Idalmis: De ninguna
manera, prácticamente nos expulsaron del lugar, razón por la cual
nos dirigimos esta vez a Fiscalía Provincial. Es bueno resaltar que
un grupo de aproximadamente 12 jóvenes activistas de Derechos
Humanos de Camagüey se unió a nosotros que éramos más de 30 y nos
sirvieron de guía en la ciudad. Ya frente a Fiscalía Provincial
fuimos literalmente atacados por una funcionaria del lugar quien nos
obligaba a salir del sitio y nos prohibía estar en los alrededores
de dicha institución, momentos más tarde alegó que solo atenderían a
la madre de Zapata.
Hdez.:
¿Acataron lo orientado por la funcionaria, o permanecieron en el
lugar?
Idalmis:
Temíamos que fueran a raptar a Reina y desaparecerla, por eso nos
mantuvimos en el lugar, pero al ella comunicarnos que no había
obtenido ningún resultado positivo en la conversación con los
funcionarios de la Fiscalía nos despedimos de Reina y nos
trasladamos a la plaza de “Solidaridad” donde estuvimos por
un tiempo prolongado, luego nos dirigimos a al parque principal de
Camagüey, con la idea de sentarnos en el piso y confeccionar un
cartel donde le daríamos a conocer al pueblo camagüeyano la
injusticia que se estaba cometiendo con el hermano Orlando Zapata
Tamayo en un hospital de esa ciudad.
Hdez.:
¿Cuantas cuadras marcharon antes de ser interceptados por la Policía
Política?, ¿Es cierto que el Primer Secretario del Partido en la
provincia participo en el operativo?
Idalmis:
Caminando hacia el parque decidimos darle a conocer al pueblo la
situación con nuestras propias voces. Caminamos unas 8 cuadras hasta
que fuimos rodeados y golpeados salvajemente por la Policía Política
y sus lacayos. Ante el inminente ataque de esos esbirros, nuestros
hombres se cruzaron de brazos dejando a las mujeres en el centro y
de esta forma trataron de protegernos, pero la furia y el odio con
que fuimos golpeados fue tal que la mayoría de nuestros activistas
terminaron lesionados. Fue algo típico de regímenes totalitarios
como el nuestro, donde no existe el más mínimo respeto a la vida
humana. En mi caso terminé con una fractura en el dedo meñique, de
la mano de derecha y fuertes golpes en dos costillas del lado
izquierdo. El hombro y la inflación del labio superior casi no me
permitían articular palabras. Y efectivamente, el Primer Secretario
del Partido de la Provincia se trasladó hacia el lugar.
Hdez.:
¿Fuiste atendida en algún centro hospitalario?, ¿Cuál fue la
decisión de la dirección de la Seguridad del Estado en Camagüey?
Idalmis:
Hasta autos particulares tuvieron que detener y obligar a sus
choferes a conducirnos a sus cuarteles, luego fuimos deportados para
nuestras respectivas provincias, porque junto a los camagüeyanos
habíamos jóvenes de Guantánamo, Antillas, Palma Soriano, Las Tunas,
Santiago de Cuba, etc. Al llegar a la Unidad de Operaciones el
propio Jefe de Enfrentamiento, se alarmó por el estado en que me
encontraba y se brindó a llevarme al hospital, pero me negué
rotundamente.
Hdez.:
¿Idalmis, tu sabes que se está realizando una campaña de
identificación de todas las personas que cometen abusos contra la
oposición pacífica y los defensores de los derechos humanos?
Idalmis:
Si, claro. La oposición en general y digo en general, porque en Cuba
todos tenemos que ser opositores por la característica del régimen:
los periodistas independientes, los miembros de la sociedad civil,
incluso la población tienen que participar en la documentación de
nuestra memoria histórica. No podemos que estos abusadores queden
impunes. Incluso desde ya hay que emplazarlos en los sitios públicos,
haciéndole saber a sus familiares para que se prestan algunos de sus
miembros. Ellos son muy valientes y agresivos cuando están en las
turbas, pero en sus barrios se comportan como verdaderas ratas y
allí es donde debemos irlos a buscar, para que respondan por su
comportamiento.
Hdez.:
¿Coincides con mi opinión que la determinación de cumplir
inflexiblemente el mandato que brota de los ejemplos de nuestros
mártires, desde Pedro Luis Boitel hasta Orlando Zapata Tamayo debe
de ser nuestro más sagrado deber?
Idalmis:
Plenamente, además debe ser un motivo más por el cual debemos
erguirnos ante el recuerdo de nuestros muertos, pues ellos son los
que mandan, no los podemos olvidar. Muchas gracias, Juan Carlos.
Hdez.:
Muchas gracias a ti