Subir
la parada
Víctor E Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com
Santiago de Cuba, 09 de julio - (www.aplopress.com)
La oposición cubana tiene una oportunidad de oro. Más que
oportunidad, le asiste el deber de hacerle pagar al Gobierno cubano
su correspondiente cuota política, por utilizar a los presos
políticos, “el rostro de la represión”, para su ventajismo
internacional.
Los esfuerzos y sacrificios de la oposición cubana están siendo
aprovechados por sus propios adversarios políticos, que la dejaron
fuera de su propio protagonismo. Sin embargo, esa situación se
pudiera revertir, pero para ello, la oposición tiene que subir la
parada.
Las liberaciones son el mejor argumento, de que bajo esta figura
jurídica no existía razón para sus encarcelamientos, por tanto todos
los presos políticos bajo igual figura jurídica a las de ellos deben
ser liberados. Si las mediaciones de la Iglesia católica y el
Gobierno español para que fueran liberados estos presos son
consecuentes, tienen que abogar por los que quedan en las prisiones
y porque no se encarcele a nadie
más
por esas mismas razones.
Ahora bien, la oposición es la que debe marcar las pautas,
aprovechar el momento y pasar a la ofensiva. Ya es hora que una
verdadera oposición política asuma su papel, no una oposición de
denuncias, artículos y declaraciones. No es que no se creen
corrientes de pensamientos a través de artículos de opinión, sino
que se establezca una línea entre la fundamentación teórica y el
liderazgo político, que son cosas necesarias, pero de actores muy
diferentes.
Si se sube la parada, como señalaba anteriormente, y la oposición
aumenta su activismo político, podría ganar un espacio incalculable.
Un espacio que al Gobierno cubano le sería muy difícil de recuperar,
sin entrar en mayúsculas contradicciones: liberar a unos y
encarcelar a otros por las mismas causas. Hay que obligar al
régimen a manifestarse, a comportarse tal como es, de lo contrario
pudiera dar síntomas de debilidad y la oposición le pudiera pisar
los cayos en estos momentos.
La oposición sabe muy bien, cuáles son los beneficios que el
Gobierno cubano y sus aliados están tratando de sacar de este
rejuego político. Cuando digo oposición, me refiero a los que
públicamente dentro y fuera se muestran como sus líderes. Ellos son
los encargados de salvar este momento histórico, enfrentar los
riesgos, que la lucha política demanda y hacer que la represión se
sature y que el Gobierno cubano siga pagando por ella, si se empeña
en seguir violando la libertad de los ciudadanos.
¿Cómo pudiera
el
régimen castrista
proteger su deteriorada imagen,
si realiza otra oleada represiva como la del 2003? Ante la
incertidumbre, lo
esencial seria desarrollar un verdadero
proselitismo político,
que involucre a la población. Se hace
imperativo la presentación de propuestas públicas para un programa
nacional, acorde a los estándares internacionales. Eso sería muy
importante en estos momentos que los ojos del mundo están puestos
sobre el acontecer político cubano.
Si se pierde la emotividad, de esta
aparente
victoria política sobre
el régimen cubano, el costo será muy alto, pues los actores, que
mantenían activo nuestro acontecer político, ponto desaparecerán,
como la huelga de Guillermo Fariñas, las marchas de las Damas de
Blanco y la existencia de un sinnúmero de presos políticos, de
renombre internacional.
Si el Gobierno cubano se recupera de esta situación, logra sus
propósitos: que se le suspenda la Posición Común y se autorice la
entrada del turismo norteamericano, entonces no habrá otro momento
emocionalmente importante para la oposición, hasta que no se haga
pública la noticia de que uno de
los patriarcas, ya sea Fidel o
Raúl, se fue para siempre de nuestras vidas.